lunes, 31 de diciembre de 2018

Crónica fin de año 2018

La motivación es lo que te pone en marcha, y el hábito es lo que hace que sigas.

Jim Ryun


Curiosidad, si, curiosidad..., algunos somos curiosos por naturaleza, y en muchas ocasiones en la vida todo empieza con el significado de esa simple palabra, es decir,   la  intención de descubrir algo que uno no conoce, lo cual en ocasiones te puede llevar al deseo de querer hacer ciertas cosas por encima de todo con tal de saciar o satisfacer esa curiosidad apremiante, y le dedicas todo tu tiempo y todas tus ilusiones y tus energías. 

Y hablando de curiosidad; un sábado de éstos estábamos filosofando como de costumbre cuando rodamos, y nos asaltó la idea de saber (solo por curiosidad), cuando fue la última vez que todos los miembros de  Roda i Pedal  rodamos juntos, sin saberlo, a lo que sería nuestra última ruta en equipo, al igual que saber cuando tomamos esa última instantánea de entre las miles y miles de fotos tomadas durante tantos años,  en la que aparecemos los cuatro. La imagen es una más entre tantas pero lo que nadie sabía y lo que la hace tan especial es que  posiblemente, era la última vez que esta circunstancia iba a producirse, al menos por el momento.

En la vida, muchas veces ocurre que sin saberlo, un hecho hasta ese momento cotidiano, deja de serlo repentinamente, y sin planearlo se convierte  en algo tan especial como que difícilmente  volverá a ocurrir, cuestión que cuando lo piensas no deja de ser en cierto modo chocante.

Y es por eso que echando mano de las notas, de las fotos y avalado por esa manía personal de anotarlo casi todo, hemos podido averiguar con absoluta certeza,  un par de datos tan concretos como curiosos, como son el hecho de saber con total seguridad  cuando fue la última ruta en la que Carlos pedaleó con su padre y sus tíos, así como saber en qué lugar y en qué fecha se tomó esa última foto que sin pretenderlo, iba a convertirse en el último recuerdo en común de Roda i Pedal de tantas aventuras biker como las que hemos vivido en conjunto.

Pues bien, la última vez que pedaleamos los cuatro juntos fue un 28 de febrero de 2015, y la última foto en la que aparecemos los cuatro, se tomó en la ermita de Santa Bárbara  el sábado 22 de noviembre de 2014. La última ruta que pedaleamos con Carlos (Kike no venía) fue el 2 de mayo de 2015, y la última foto en la que Carlos está con nosotros dos data del 25 de abril de 2015 en la Bassa Barreta.  Curioso, ¿no?.  Valgan pues estos datos para que consten en nuestra bitácora y con ello poder recordar “por curiosidad” ciertas fechas que han quedado ya como efeméride de nuestro recuerdo biker de Roda i Pedal.


La última foto de Roda i Pedal al completo (22/11/2014). Si nos fijamos un poco, los rostros serios, el cielo plomizo y el motivo principal de la instantánea, parecían como si quisieran anunciar un final ¿no? 

Bien, bromas aparte, pasemos ya a lo que ha sido este año pedalístico para los supervivientes del grupo, y nada mejor que empezar cada mes con uno de esos refranes populares que los caracterizan, vamos pues.


“En enero, no te separes del brasero”

Y llegó Enero, otro año más de pedal, y como no podía ser de otra forma, Chiva y su ermita, fue nuestro primer destino en nuestra ya habitual visita a Los Reyes Magos por estas fechas. Y es que la tradición manda y por tanto, no dudamos en acercarles personalmente a SS.MM., nuestras cartas cargadas de buenos deseos para el año que ha dado comienzo, un año que esperamos sea benévolo con nuestro físico y que nos permita rodar por cuantos caminos y montañas deseemos.

Este primer mes del año nos trajo viento y frío por doquier en las primeras semanas, aunque por nuestras latitudes, más viento que frío. Aún así, rodamos cada sábado aguantando marea  y con Salva continuando con los mismos problemillas respiratorios con los que terminó el 2017; esa “condensación pulmonar” le va a traer cola…, aunque parece que se ha iniciado el proceso de recuperación,  ya veremos. Por parte de Luis, tampoco fueron todo alegrías; una rama que el “tio del mazo” se dejó olvidada en la “bajada del kilómetro”, le metió cuneta y mordió el polvo irremediablemente. Un susto, unos puntos en la barbilla y alguna magulladura leve fueron el resultado de un sábado fatídico en el que por primera vez en todos estos años, visitamos un hospital y no pudimos terminar la ruta. (menos más que ese día se nos apareció un Angel…)
Tras ocho años seguidos sin incidente alguno en cuanto a caídas, con ésta hemos roto la buena racha. Esperemos que pase de largo y no se cebe con nosotros.

“Lluvia de febrero, llena cuba, tinaja y granero”


Febrero siguió con mucho frío y bastante lluvia, aunque nos premió con las ya típicas ventanas meteorológicas que a lo largo de tantos años de rodar, casi siempre nos han acompañado, y los sábados aunque fríos o con viento, nos dejó pedalear y disfrutar de un sol primaveral a la mejor hora de la ruta, es decir, a la hora del avituallamiento en los diversos lugares donde hemos realizado la obligatoria parada. Todo ello con los problemas que Salva seguía arrastrando y que este último fin de semana parece haber dejado definitivamente atrás.


“Marzo marceador, de noche frío y de día calor”

Con Marzo volvió a la normalidad en todos los aspectos.  Únicamente el viento que fue “in crescendo” semana tras semana, y nos perturbó todas y cada una de las salidas, aunque el frío también se hizo notar durante todo el mes hasta el punto que los “peucos” no molestaron en absoluto, pero cercano a su final, con la llegada de la primavera y el habitual cambio de hora, ya se barruntaba  que “el caloret faller” estaba cada vez más cerca, cosa que se hizo notar sobre todo al regreso a finales de mes, cuando algún que otro rato la ropa invernal ya empezaba a molestar un poco, aún así, el fuerte viento aminoró la sensación intensa de calor, por lo que como es lógico, tocaba esperar el cambio de indumentaria.

“En abril, aguas mil, y todas caben en un barril”
Abril nos recibió con fuertes aromas de azahar y un tiempo incierto que amenazaba lluvia en las salidas de la base, aunque por fin, la primera semana disfrutamos de la que fue la primera rodada de sábado sin viento desde hacía ya muchas semanas.  La incertidumbre climatológica continuó a lo largo de gran parte del mes, pero como de costumbre, no nos tumbó ninguna salida. Eso si, la precaución nos hizo visitar tal vez con demasiada asiduidad nuestro “forat” particular a la hora de avituallarnos a media mañana, por aquello de que  “al biker listillo no se le moja el  bocadillo”,  por lo que seguimos disfrutando sábado tras sábado de la pedaleada semanal con alguna aparición del tercero del grupo, Kike, que con su habitual olfato biker siempre consigue encontrarnos allá donde estemos;  no sabemos como lo hace (o si…. jajaja)
 
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo”
Mayo se mostró benévolo en cuanto a la temperatura se refiere, y aunque empezó algo amenazante, la realidad es que el “caloret” ya estaba ahí llamando al pedal, cosa bastante normal en estas latitudes y más por estas fechas.
El ambientador natural de azahar se fue agotando irremediablemente a medida que pasaban las semanas y nos dejó definitivamente a mediados de mes hasta la próxima primavera, lástima que no lo podamos envasar… , terminando el mes como lo habíamos empezado, amenazante de lluvias pero sin sobresaltos.

En Junio, beber, sudar y el fresco buscar
Junio  comenzó tal como había terminado el mes anterior, tanto que nos obligó por prudencia a buscar refugio el primer sábado a la hora del avituallamiento, ésta vez visitando un nuevo lugar al que hemos bautizado como “Ca Nova” por su espectacular vista a la montaña y la comodidad que nos ofreció el paraje, a cubierto y ¡ con sillas y todo !, todo un lujo en plena montaña solo al alcance de unos pocos.
El mes transcurrió con temperaturas más suaves de lo normal, lo cual fue de agradecer, pero con la llegada del verano, apretó de lo lindo las dos última semanas, aún así,  nuestra "Selene" no cambió de atuendo, lástima. Cabría destacar especialmente, la foto del calendario de este mes para el año próximo, en la que hemos querido inmortalizar un “acebuche” muy especial para nosotros, pues nos trae imborrables recuerdos de nuestra niñez, “la olivera gran”.

Julio caliente, quema al más valiente
Julio entró con retraso en cuanto a la foto del calendario, ya que una lesión de gemelo de Salva, le obligó a permanecer en “stand by” las dos primeras semanas. En lo meteorológico, el mes hizo bueno el refrán que precede el resumen del mes, cosa bastante normal por otra parte. Por lo demás, nada que destacar a no ser el calor sofocante de la última semana que ya nos dejo un buen surco como era de esperar.
  
Agosto, todo lo seca menos el rostro
Agosto es el mes vacacional por excelencia, y siempre solemos hacer algún paroncillo debido a los viajes programados que siempre se suceden al llegar el merecido descanso a estas alturas del verano.
Este año solo aparcamos las burricas el primer sábado, y menos mal que las aparcamos, ya que el termómetro subió hasta marcar 38,2º  a la hora en la que solemos estar regresando a la base, es decir, antes de las horas centrales del día, claro, que otra cosa no será, pero conocimiento, tenemos, aunque solo sea el justito para pasar el día.
El resto del mes transcurrió con normalidad en la montaña y nos hicimos la foto de rigor junto a otro emblemático icono de la geografía valenciana y de los que cada vez quedan menos.  Cabe destacar que éste mes incorporamos en la ruta del miércoles, una costumbre que teníamos casi olvidada, los almuerzos en Benaguacil a media ruta, lo que nos ha hecho disfrutar un poco más de la rodada matinal a media semana.El mes hizo bueno el refrán y las sudadas fueron de campeonato. ¡¡ Menudos huérfanos pillamos a la vuelta de cada ruta !!, aún así, lo disfrutamos de lo lindo.

"Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes"
Y pasó el verano, o mejor dicho agosto, porque el calor continuó durante la primera semana y parecía que no había esperanza de que amainara, pero haciendo válido el refrán en lo de “llevarse los puentes”  el segundo sábado del mes lo sufrimos en nuestras carnes, y al igual que hace un par de años por esta misma zona, nos volvió a caer la del pulpo. Conforme avanzaba la mañana, el cielo amenazaba lluvia, y nada más almorzar empezó la fiesta. Ya calados hasta los huesos, salimos del remanso de paz en busca de la primera subida, acompañados por una lluvia intensa y relámpagos que parecían aproximarse hasta nuestra situación. Menos mal que la temperatura era agradable y la sensación térmica aun estando caladitos, no llego a ser preocupante.
Pero  lo mejor estaba por llegar, ya que al enfilar el puente del 9,  bajaba un rio de agua y barro que debíamos cruzar para llegar a la base, así que con un par (no había otra…), nos adentramos con el agua hasta más arriba del pedalier, a fin de tratar de  recorrer los 150 metros que nos separaban del camino del Babalá donde ya no había peligro. Toda una aventura que resolvimos sin incidencias más allá del barro y la suciedad que acumulaban nuestras bicis y nuestros traseros.
Al llegar a la base, el “manguerazo” habitual nos dejó como nuevos, y unas cervecitas fresquitas nos hicieron recuperar el humor y las fuerzas. Y a la semana siguiente, tres cuartos de lo mismo, otra chopada monumental de similar factura.  En casi 25 años de rutas, nunca habíamos repetido dos sábados seguidos calándonos hasta los huesos al regreso. Parecerá imposible pero así fue.
El resto del mes transcurrió por fin con normalidad, y la vuelta progresiva a nuestra “bendita rutina” nos hizo retornar a la realidad del mundo laboral, por lo que la ruta de cada sábado, nos supo cada vez mejor y más, sin los excesivos calores veraniegos., que ya iba siendo hora ¿no?.

"En octubre, de hoja el campo se cubre"
Octubre empezó con calma, las rutas tranquilas, los olores de uva madura y los colores ocre de los viñedos caducos, fue la tónica destacable durante todo el mes, aunque tuvimos suerte de no pillar el temporal de lluvia de mediados de mes, que nos dejó los caminos anegados y la montaña fresca y rebosante de vitalidad.
Eso sí, el frío se hizo de rogar y ni tan siquiera las lluvias ni el cambio de hora del último sábado, nos hizo cambiar de atuendo veraniego, aunque es verdad que algún sábado, una camisetilla de manga larga a primera hora tal vez no hubiese molestado, por lo demás, todo perfecto en cada rodada.

"Noviembre acabado, invierno empezado"
Y por fin llegó el fresquito y con él, ese cambio de atuendo, que tras casi siete meses de llevar puesto lo justo, ya iba tocando…
Con la lluvia caída estas últimas semanas y el fresquito mañanero, el invierno nos vino de golpe, y en la primera semana ya nos obligó a ponernos las plantillas. Este finde además tocaba foto y tras la festividad tan recientemente acaecida,  el sito nos pareció apropiado y hasta allí que subimos a inmortalizaros de nuevo. La segunda semana hubo parón, debido a que se nos marchó el patriarca que nos quedaba tras un año complicado, quien lo hubiese dicho una semana antes cuando celebramos el cumpleaños de Salva y se sentó a la mesa tan feliz contándonos como de costumbre sus batallitas y disfrutando cual chaval de las viandas y del buen ambiente.  En fin, aunque duela es ley de vida, (Q.E.P.D.), nunca lo olvidaremos.
El resto de mes transcurrió sin más sobresaltos, salvo por la temperatura que cayó en picado la última semana. Las rutas fueron cayendo una tras otra a la espera de las vacaciones de invierno que ya están a la vuelta de la esquina, y como no, tramando los preparatorios para esa última y un tanto especial foto del año, que se barrunta cuanto menos divertida…

"En diciembre, sale el sol con tardura y poco dura"
El último mes del año llegó como toca, es decir, con la esperada rasca mañanera y el clásico solecito de “la terreta” a media mañana que nos alegró las rutas y nos hizo deleitarnos de los paisajes rodaneros.
El mes transcurrió sin sobresaltos y mucho mejor de lo que empezó, solo cabía esperar las ansiadas vacaciones navideñas cuyo rumor ya empezaba a barruntarse pasada la segunda semana, y más, cuando nos hicimos la última foto del año; este mes y como no podía ser de otra forma, en un emblemático lugar que hemos bautizado como  “el portal de Bike-len”, donde tras el almuerzo de rigor, brindamos por todo el año pedaleado. Este mes además tuvimos dos miércoles de rutas extras en las que visitamos a nuestra "tortillera de Benaguacil", que nos preparó deliciosos bocatas que disfrutamos en tan apacible terraza.
En fin, un año más de camaradería y buenos ratos al son de nuestro eterno pedaleo, en el que solo resta desear que el año venidero nos mantenga en buena forma, y que sea a ser posible, algo mejor si cabe.

Y así quedó nuestro año pedalístico en miniaturas fotográficas, imágenes que como de costumbre, ya han quedado plasmadas en nuestro habitual calendario de Roda i Pedal que nos acompañará durante toda la próxima temporada 2019 en el RC,  recordándonos por donde rodamos y los buenos momentos acaecidos.


¡¡ Feliz 2019 !!

Roda i Pedal ©  


domingo, 24 de diciembre de 2017

Crónica fin de año (2017)

La vida no se juzga por el tiempo, sino por los recuerdos de los momentos especiales que vivimos

Leonid S. Sukhorukov

Bien, pues otro año de pedaleo que ha tocado a su fin, aunque éste ha sido un año de estabilidad (ciclísticamente hablando…) porque como ya comentábamos el anterior, solo hemos quedado dos de los cuatro bikers que durante mucho, que digo mucho, muchiiiiiiisimo tiempo rodamos en el pasado, ¡¡ qué tiempos aquellos !!

En fin, es lo que toca, adaptarse o agarrotarse, y mientras tengamos salud, fuerzas en las piernas y ganas de pasarlo bien pedaleando, esta va a seguir siendo la tónica de este Roda i Pedal que sábado tras sábado continuará dándole a las bielas mientras el cuerpo aguante.

Como ya es costumbre, la primera ruta del año y como no podía ser de otra forma,  fue “la cuesta de Enero”, es decir, la subida a la ermita de la Virgen del Castillo en Chiva a visitar a SS.MM. los Reyes Magos, cuyos imponentes monumentos nos aguardaban gélidos, en este primer sábado del año 2017.

Un sol radiante pero con un ambiente como decíamos, gélido,  nos acompaño durante toda la mañana, que culminó con una desagradable sorpresa, ya que cuando nos disponíamos a  perpetuar nuestra visita al lugar como de costumbre, observamos que nuestra querida y vieja “nikoleta” con la que tantas aventuras hemos compartido, había pasado a mejor vida, cuestión que nos obligó a improvisar la foto con nuestros móviles “vintage”  para que al menos, pudiera quedar constancia  de nuestra visita en el próximo calendario. Por lo demás, todo perfecto y sin novedad.

El inicio del año también le dejó a Salva un pequeño parón pedalístico por motivos quirúrgicos. Por fortuna, el maldito pólipo nasal paso por fin a la historia, y de nuevo rodamos a placer como de costumbre y ahora respirando a “tuti plen” ¡ que maravilla !, pero este año el frío continuaba instalado en nuestro territorio, y las heladas se convirtieron en lluvias, las cuales nos apearon obligatoriamente de la bici una semana de las cuatro que tuvo el mes, cosa la cual no deja de ser novedosa en nuestra historia biker.

En Febrero el frío continuó dando guerra, pero no impidió que  rodáramos con la normalidad habitual a lo largo de todo el mes y como no,  la nueva “nikoleta” hizo su aparición a fin de perpetuar la foto del mes y esperemos que muchas más.

Marzo ya apuntaba la incipiente primavera, y aunque con charqueras, pudimos darle al pedal y disfrutar de los sábados que salimos, que finalmente solo fueron dos,  ya que  por una parte le dimos esquinazo a San José y nos marchamos de vacaciones unos días, pero lo peor fue que a la vuelta, a Luis le dio “un viaje” el lumbago y lo tumbó (literalmente…) una semana en la cama, por lo que nos perdimos rodada de final de mes por motivos obvios. (que racha llevamos…)

Abril y ya con la primavera a cuestas, nos devolvió a la normalidad, y nos deleitó como era de esperar, con los finos aromas de azahar y el colorido de los campos, que parecía anunciar que “el caloret” pronto iba a llegar, pero este año parece ser como los de antaño, donde el fresco mañanero hace bueno aquel refrán de que “en abril, no te quites fil”, y así fue. También los problemas físicos hicieron de nuevo aparición y una bronquitis del 8, impidió que Salva rodara un sábado (continuábamos con la mala racha). Finalmente, terminamos el mes de largo riguroso, con frío y una finísima lluvia el último sábado de mes, que aunque no nos impidió rodar como de costumbre, por precaución, si que nos hizo cambiar nuestro habitual lugar de avituallamiento.

Mayo se presentó poderoso, con aromas de azahar en el aire, y con los achaques sufridos meses atrás totalmente superados;  ¿frio? ;  hasta el 30 de mayo no te quites el sayo?, pues si, de hecho, hacía muchos años que a estas alturas de año todavía rodamos con ropa de invierno riguroso, pero al final de mes el veranito apuntaba maneras y la última semana toco cambio de equipamiento.

Junio empezó indeciso, pero el segundo fin de semana ya nos mostró con crudeza que el Sol no iba a perdonarnos, cosa que no nos impidió rodar como siempre y disfrutar de las mañanas “sabandeñas” al son de la buena charla dándole al pedal y a la “mui” de lo lindo.

Julio y Agosto fueron como siempre mortales en lo relativo al calor, y este año no iba a ser menos. Siempre comentamos en ruta, sobre todo al regreso, que hay que tener mucha afición o estar “muy locos” por no decir muyyy gilip…..,  para rodar por esos caminos desérticos con el Sol en lo más alto cayendo a plomo (como no puede ser de otra forma a más de 35 grados …), y eso que somos escrupulosos a la hora de seguir los sabios consejos de la tele cuando dicen los meteorólogos aquello de ….. “beber mucha agua y evitar hacer ejercicio intenso en las horas centrales del día……”· , de ahí que a eso de las 13:50 h.,  siempre estamos en la puerta de casa finalizada ya la rodada semanal,  obediencia y cordura llevada al máximo  de forma rigurosa, ¡faltaría más !, en fin, corramos un tupido “bike-lo”

Bien, en los meses más calurosos rodamos con normalidad a excepción de la semana vacacional en agosto, que uno por tierras Celtas y el otro por tierras Vascas, fueron motivo del paroncillo que ayudó a recuperar fuerzas y retomar el pedal con ganas y muchas cosas que contar,  eso sí,  bien regadas con buenas birritas fresquitas a gogó en la base, terminada la ruta de cada sábado como no podía ser de otra forma.

Septiembre continuó caluroso, y aunque su primer sábado amaneció fresquito y casi apetecía ponerse la térmica al salir, pero todo fue un espejismo y “Lorenzo” siguió castigando de lo lindo, aunque eso sí, su ya notable inclinación a mediados de mes, aumentaba las sombras y con ello, la sensación de que algo estaba cambiando. Destacar que Salva volvía de nuevo a renquear de sus problemas bronquiales, al igual que meses atrás, por lo que tocó sufrir en las subidas más que de costumbre, ya que como todo buen biker saber, el cm3 de oxígeno se vende muy caro en estas circunstancias.

Octubre y el incipiente otoño, doraban las hojas de los árboles y tornaban el sol de un color invernal, aún así “Selene” continuaba con su habitual atuendo, alegrando el regreso de todo biker que transite por esos lares como hacemos nosotros cada semana, jejeje. (hay que ser de Roda i Pedal para entender de que estamos hablando).
Rodamos semana tras semana sin atisbo de lluvias que ayudaran a mitigar la sequía y aliviar los embalses que a fecha de hoy están en jake, pero así terminó el mes, tal y como había empezado y nosotros todavía con la ropa de verano.
Este mes también nos vimos sorprendidos en un par de ocasiones por la “aparición” repentina de un Alb… digo de Kike, que nos acompaño en alguna ocasión en la ruta de regreso recordando viejos tiempos y así de paso, salir en la foto.

 Noviembre comenzó al igual que terminó el mes anterior, por lo que en la zona donde solemos rodar, cada día nos encontramos con más gente, más perros, mas caballos, más basura…,  debido sobre todo al buen tiempo, cuestión que nos reduce drásticamente esa ansiada tranquilidad que buscamos en nuestro ratito de descanso cada semana y bocata en mano.
El segundo fin de semana del mes nos obligó a ponernos de largo irremediablemente; 10 grados de bajada termométrica en comparación con el sábado anterior tuvieron la culpa, pero eso sí, a la vuelta nos molestó un poco el atuendo.
La trama de la foto “bikereña” para este final de año nos mantuvo ocupados muchos ratos y con ello, el buen humor se hizo patente. Ahora solo quedaba esperar la fecha y acopiarnos del  “attrezzo” pertinente para la ocasión. El resultado está por ver, pero nos lo hemos pasado pipa solo con los preparativos.

Y por fin llego Diciembre, el ambiente ya olía a Navidad, las viñas vestidas de inverno y el viento helado de la mañana, nos avisaba seriamente  de que “the winter is coming”,  ¡¡ y por fin !! , y así, el frío se hizo un hueco en nuestra querida “terreta” y terminó por despojar definitivamente a los árboles de sus hojas, y con él,  el momento de la foto navideña cuyo resultado no ha sido otro que el esperado, como no podría ser de otra forma.
Como de costumbre y sin darnos cuenta, nos plantamos en víspera de Nochebuena y por ende, las últimas vacaciones del año, lo que nos permitió rodar algún que otro día en la semana navideña por “rutas salvajes”, al objeto de poder cumplir tanto con las montañas, como con la familia en tan emotivas fechas.

Y así ha pasado otro año de Roda i Pedal, otro año más de buenos recuerdos, a la espera de que el venidero sea al menos, tan bueno como el que acabamos de terminar, y con ello, poder seguir con nuestra rutina biker, esa bendita rutina que nos ayuda a mantenernos en forma tanto física como mental, porque como alguien dijo,   No se deja de pedalear cuando se envejece, se envejece cuando se deja de pedalear”. 
Bueno, y así quedó nuestro año pedalístico en miniaturas fotográficas, pero si lo quieres ver en formato calendario y a mayor resolución, tendrás que venir a tomarte unas birritas con nosotros, estás invitado. 

 ¡¡ Feliz 2018 !! 


                                             
                                                                                                           Roda i Pedal ©  

sábado, 31 de diciembre de 2016

Crónica fin de año (2016)

Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo si en el empeño ponemos coraje y esperanza.

Alfred Tennyson

Otro año más “a la saca”, y ya son muchos de incansable pedalear. Parece que fue ayer pero ya vamos camino de los 25, en fin… los años pasan deprisa pero nosotros todavía estamos ahí, rodando sábado tras sábado, cosa la cual tiene su mérito ¿no?;  ahora bien, ya podemos asegurar que el grupo ha quedado definitivamente mermado por diversas circunstancias. Por una parte, la ausencia de Kike, el cual por motivos laborales (entre otros…), no puede rodar los sábados como ha venido siendo costumbre durante muchos años, y por añadidura, la ya definitiva ausencia  “perpétua”  de Carlos, el benjamín del grupo (por edad que no por tamaño, claro)  al que hicimos durante todos estos años, además de un buen biker, un hombre hecho y derecho, pero que hoy, ya con 25 tacos en las espaldas y nuevas emociones a la vista, (coche nuevo, trabajo, etc.,) nos ha dicho adiós al grupo y a cualquier cosa que empiece por “s” de sufrir. 

Han sido 10 años de continuado rodar en grupo sábado tras sábado en compañía de sus tíos Kike y Luis y junto a su padre, que orgulloso, ciclo a su rueda disfrutando de su compañía y de las incontables vivencias compartidas que siempre estarán ahí, en mi recuerdo, contemplando año tras año su imparable evolución tanto en valores como en potencia física, potencia que en alguna ocasión nos llevó a sonreír (por no decir a morir…) cuando el chaval nos hacía algún relevo, ¿os acordáis, chicos?

Pues sí, este año y como de costumbre, Enero nos llevo a visitar a los Reyes Magos en lo alto de la Ermita del Castillo en Chiva, lugar que nos recibió también como de costumbre en estas fechas, con un cielo gris, muchas nubes y un viento si no frío, algo molesto, hasta el punto que nos hizo apresurarnos en tomar la foto de rigor y dejarles la carta plagada de buenos deseos a SS. MM.  

Febrerico el corto” que este año fue un poco más largo al tocar año bisiesto, nos vio rodar por los lugares de costumbre y con un tiempo más primaveral que invernal, ya que el frío a esas alturas parecía no querer manifestarse y los almendros ya empezaban a mostrarse plagados de flores cual primavera incipiente, eso si, llevamos más de 100 días sin que caiga una gota y la montaña empieza a resentirse. El mes se despidió con un día de perros en su último fin de semana, un viento frío con fuertes rachas de más de 50 km/h, nos hicieron maldecir nuestro atrevimiento de haberle plantado cara a la meteorología, este sábado fue uno de los peores en los que recordamos haber rodado, y mira que llevamos centenares…

El mes de Marzo nos recibió más calmado y aunque el viento siguió haciendo acto de presencia, la luz, los aromas y la temperatura apuntaban a principios de mes, a una incipiente primavera que no tardó en llegar en todo su esplendor.

Abril resultó tranquilo y benévolo meteorológicamente hablando, y al igual que el mes anterior, nos ofreció sábados de deleite rodando por nuestros lugares habituales, eso sin contar que fue mes de profundas y definitivas charlas en lo relativo a otra de nuestras aficiones, la fotografía, que culminó con el estreno de dos flamantes “Nikonlotas” D7200, todo un lujo.

Mayo ha sido el mes que este año nos ha tocado el deseado “finde biker”.  Ruidera  (http://rodaipedal.blogspot.com.es/2016/05/normal-0-21-false-false-false-es-x-none.html) . Sus lagunas nos abrieron las puertas y nos mostraron todo su esplendor, bueno, casi todo, pues no habían cascadas debido a la poca lluvia que venimos acumulando estos últimos años, pero aún así, nos ofreció una ruta muy plácida (casi diríamos que demasiado…), eso si, plagada de buenas anécdotas, buena mesa y sobre todo,  buen rollo que junto con nuestras chicas, siempre nos acompaña. Lo vivido este fide nos hizo disfrutar plenamente de la estancia y con ello, poder celebrar como la ocasión merecía, nuestro décimo finde biker consecutivo, ahí es nada. (¡ y vamos a por la docena, con un par! ).

Con Junio el calor nos perdonó casi hasta el final, pues los sacos de nubes que solemos derramar al viento antes del alba cada sábado, fueron de buena calidad y nos ayudaron hasta el día del solsticio, el cual dio paso al habitual “caloret” que ya no nos abandonaría hasta bien pasado el otoño.

Julio y sus cinco sábados nos marcaron bien el mallot y la camiseta en nuestra ya castigada piel de biker, aunque esas paradas de avituallamiento que tenemos costumbre de realizar en los enclaves elegidos a tal fin, con el bocata, la cervecita fresca, el cafelito y para rematar, el vaquerito de “ayahuaska”, todo ello aderezado con la buena charla habitual, nos hizo pasar el primer mes de verano con cierta comodidad,  y decimos “cierta” porque el astro rey apretó de lo lindo, y además, tuvimos algunas “visitas inesperadas” tres sábados seguiditos  en nuestro remanso de paz que darían para una crónica larga, pero en fin, lo que pasa en la ruta… se queda en la ruta.

Agosto como casi siempre, es el mes en el que al menos una semana toca descanso, aunque por contra, hemos salido en más ocasiones al tener tres más de vacaciones.  Kike, por su horario particular de trabajo, a su bola (como siempre) y haciendo kilómetros como solo  a él le gusta “a la fresca”,  es decir, a eso de las 5 de la tarde, y Luis y Salva miércoles y sábado como mandan los cánones del reglamento de los bikers de bien.

Por lo demás, calor, calor y más calor sin tregua, poco más que añadir.

Septiembre comenzó tal  y como acabó agosto, es decir, con el Sol rabioso en lo alto dando caña y nosotros a nuestro estilo con nuestra ruta de siempre. Únicamente una semana, rodamos sin polvo en el camino por un aguacero que cayó la noche del viernes y que nos dejó el camino en inmejorables condiciones para rodar a gusto, el resto, más de lo mismo, es decir,  sol, calor y caminos polvorientos.

Octubre lo iniciamos con sorpresa, ya que la primera semana de otoño rodamos en compañía.
El primer sábado del mes, Kike se dejo caer y fuimos de nuevo multitud…, o sea, tres. El resto de mes, algo más fresquito a primera hora pero todavía apretando el calor a la vuelta y sin visos de ponernos ni una manguita, cuestión que se hizo de rogar hasta la última semana que al filo de los 14º, aconsejaba llevarla a primera hora.

Noviembre empezó con una leve bajada de las temperaturas que ya nos obligo a ponernos la térmica, aunque continuamos de corto durante las primeras dos semanas.  La tercera nos dio el leñazo definitivo de los 8 grados y de golpe, la vestimenta de riguroso invierno.  El “fresquito” mañanero nos permitió observar un bonito  parhelio solar  que tras disiparse este, nos dejó un halo de idéntica factura.  Aún así, el frio todavía no apretaba y las mañanas fueron espléndidas para rodar. Finalmente y también de golpe, vino la lluvia y cayó la del pulpo a final de mes, aunque nos libramos por los pelos, por lo que aunque con barro, rodamos como de costumbre.

Diciembre fue lo que se esperaba, fresquito mañanero “in crescendo”, nubes y más lluvia, aunque la suerte siguió con nosotros como de costumbre y los sábados nos dejó pedalear salvo un fin de semana que volvió a caer una buena, y aunque con charqueras y muchas nubes, el resto de mes nos permitió marcarnos las rutas previstas y celebrar que el año, a fecha en la que escribimos este resumen, ya está finiquitado; otro más, y este ha resultado ser un tanto especial, no por haber rodado 52 de las 54 semanas posibles, si no porque las dos últimas rutas han sido un tanto especiales por ser la penúltima,  la mañana de Nochebuena y la última, la mañana de Nochevieja, lo cual ha sido la causa de la celebración final, con extra de vaqueritos (por el frio, claro…)  y birritas en la base al son de la música navideña como mandan los cánones. 

Bueno, pues como siempre, así quedó el año en formato fotográfico.


¡¡ Feliz 2017 !!

Roda i Pedal ©  

sábado, 28 de mayo de 2016

Ciudad Real ( Ruidera)


Lagunas de Ruidera

Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierde la salud para ganar dinero, después pierde el dinero para recuperar la salud.

Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfruta el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca… y mueren como si nunca hubieran vivido. 
Dalai Lama

Pues ya tenemos  “la décima”.

No, no es que vayamos a rueda “como tanto nos gusta a alguno de nosotros”, nosotros vamos en plan campeónnnnggg con 10 finde bikers consecutivos en los 10 últimos años, ahí es nada.

Esta vez encaminamos nuestros pasos hacia la provincia de Ciudad Real, lugar donde establecimos nuestra base e inicio y final de ruta, aunque esta transitaría en su inmensa mayoría por tierras de Albacete.

Nos ponemos en marcha el viernes tras cargar el furgoneto y acomodarnos para el largo viaje hasta Ruidera. Viaje movidito por el viento persistente y con algunas rachas fuertes que cimbren la furgoneta y pone notas de preocupación y cansancio extra en quien conduce, aunque nada como para hacernos parar a tomar una cerv… digo tila. Llegada al hotel, desembarco, acomodo y entonces si es hora de esa ti… digo cerveza con la que tanto soñábamos desde hacía unas horas, caldeando así el ambiente para la cena y posterior remate del día en el balcón, cacharrito en mano, ultimando detalles para mañana y disfrutando entre risas de la tranquila, placida y oscura noche manchega.
La ruta  (sábado)

Amanece despejado y con poco viento. El sol pega pero el vientecillo no deja que se asiente del todo su calor. Último mantenimiento a las burras y cruzamos el pueblo hacia las lagunas. 
Seguimos por la carretera que las bordea por el este en dirección sur, al otro lado el camino por el que volveremos pero que no es carretera sino camino de tierra. El pequeño mar interior nos saluda con su “azulidad” un tanto desdibujada por la presencia de algunas nubes bajas que enmarañan el cielo. La carretera tranquila a esta hora de la mañana nos permite un rodar tranquilo y sin sobresaltos por lo que aprovechamos para meter un ritmo maratoniano que para nada ayuda a disfrutar del paisaje. Pronto comprendemos que esa no es la idea de la ruta. Una ruta sin exigencias físicas, sin kilometraje y sin rampas duras que vayan a poner a prueba nada, sólo se trata de disfrutar del entorno del parque natural, de disfrutar de su paisaje y todo lo que nos ofrezca.  

Volvemos a bajar el ritmo y hacemos alguna parada fotográfica en un bosquecillo entre las Lagunas Batanas y Santo Morcillo para dejar constancia: Yo estuve allí. El paseo continúa bordeando las lagunas y con algunas fotos para el recuerdo, muchas menos que de costumbre pues nuestro reportero gráfico no acaba de despertar el dedo del gatillo, (no haremos un juego de palabras de esto). 
Al final de la Laguna Salvadora nos recreamos con la grandiosidad y solemnidad de un inmenso árbol que suponemos una noguera por el nombre del restaurante que hay allí mismo, pero no se ven signos de frutos ni en el árbol ni en el suelo alrededor, duda. Pasamos a la siguiente laguna La Lengua y tampoco hay rastro de los espectaculares saltos de agua que convierten este lugar magnífico en algo suntuoso. 
Una pequeña decepción se asienta en nuestra ilusión. Ya intuimos que no vamos a ver ningún salto de agua.
El panorama empeora en la siguiente laguna. La Redondilla. Casi un charco en medio del inmenso cráter que deja su vacio. El suelo reseco casi parece un mar de sal y dota al lugar de un cierto encanto nostálgico y paradisíaco.
Dejamos la carretera principal y tomamos un desvío a la izquierda también por carretera aunque algo más estrecha. En este tramo nos alejan de la laguna los chalets que crecen a ras del agua, regados por el oleaje de la laguna cuando está crecida. Las barbaridades urbanísticas no tienen límite ni fin. Afortunados los que posean una propiedad en lugares tan privilegiados, pero considero que los espacios naturales deben ser privilegio de todos. Seguimos avanzando para llegar al final de la laguna, visitar la ermita de San Pedro y retroceder unos metros tomando un camino a la derecha sobre una pasarela salvando el río Alarconcillo. 
Comienza el territorio biker...,   Poco a poco vamos dejando las huellas de alquitrán sobre la roja piel del camino en una subida pedregosa pero sin mucho desnivel ni dificultad. Subimos rodeados de un espeso bosque mediterráneo de carrascas jóvenes y alguna encina más madura.
Pequeños caminos siembran la montaña bifurcando las opciones de continuidad. Optamos por seguir la señal del GPS que nos tendría que llevar hasta el mirador de la cruz. Sin embargo por algún error enfilamos un camino de bajada que nos va alejando de nuestro objetivo. Percatados del error nos quedaría retroceder en un tramo de subida a pie, pues es como hemos bajado este tramo roto por la fuerza de las aguas pluviales, o seguir el instinto esperando encontrar una senda que bordee la laguna por su lado sur y nos lleve hacia la Laguna Tomilla.
Así lo hacemos y acertamos de pleno. Es una senda un tanto aérea que nos da una bonita vista de la laguna y nos ofrece una sombra donde hacer un alto para avituallarnos.

Dejamos atrás la laguna y encontramos un prado donde la diversidad cromática nos golpea con intensidad y nos fuerza a una parada. Es como el prado del finde biker de Ademúz: http://rodaipedal.blogspot.com.es/2013/06/puebla-de-san-miguel-pico-calderon-las.html  aunque aquél día eran casi en su totalidad amapolas, aquí se muestran otras flores lilas que contrastan de forma brutal y preciosa con el rojo subido de las omnipresentes amapolas. Sin palabras.
Volvemos al asfalto, giramos a la izquierda y enseguida a la derecha. La Laguna Tomilla deja paso a la Conceja y allí se acaba el asfalto otra vez. El camino se hace polvoriento y pronto comprendemos el porqué. La singular forma de los tocones (o lo que queda de ellos...) de los árboles sugiere el paso de maquinaria pesada que ha triturado tanto los caminos como la madera y ha convertido la tierra en polvo.
Más flores lilas y por fin llegamos al camino que deberíamos coger. Si, digo deberíamos porque una inmensa puerta y valla cierra el perímetro y nos impide progresar. Ahí está el camino que sube la montaña y se adentra en otro tramo boscoso como el que recorrimos después de la visita de la ermita. Solo nos queda retroceder y buscar otro camino que enlace. Así lo hacemos hasta encontrar un camino con una puerta, aunque está abierta hay un cartel de no pasar. Ante el miedo a encontrar en el lado de la bajada una puerta cerrada decidimos cambiar sobre la marcha y buscar algún camino que bordee las lagunas por su parte oeste hasta enlazar nuevamente con el track.

Volvemos al asfalto y luego hasta el cruce al final de La Tomilla, esta vez a la izquierda acompañando la Tinaja y la Laguna de San Pedro. La carretera cierra el círculo y llegamos al cruce que antes tomamos a la izquierda. Esta vez seguimos rectos hasta llegar al inmenso árbol que vimos antes. Nos gustó tanto que hemos vuelto a él, pero seguimos sin saber qué especie es. El  GPS muestra un camino que pasa al otro lado de la laguna pero no vemos ni rastro de él. Preguntando,  nos indican que está pasando el camping, un par de kilómetros hacia atrás. Vuelta a recorrer el mismo tramo, esto parece el día de la marmota. Tras otra parada para preguntar encontramos el ansiado camino. Este pronto se convierte en senda y esta se estropea con piedras a modo de escalón, raíces y pasos muy estrechos entre tocones de árboles y la valla del camping.

Es un tramo técnico, que en varias ocasiones obliga a bajar de la bici y llevar esta a una rueda delante. Este es un hecho que a nosotros, Roda i Pedal, no nos gusta en absoluto, no queremos traicionar nuestro nombre y seguir encima de la bicicleta es casi una de nuestras máximas. Así que este tramo se torna un “infiennno” para algunos de nosotros. A mitad de senda ya estamos barajando la posibilidad de volver atrás y volver por la carretera hasta la base. El track indica que estaremos más o menos a mitad de senda, así que es más tontería hacer el mismo camino hacia atrás que seguir hacia adelante. La opción de seguir es correcta pues ya llevábamos más de la mitad y enseguida entramos en un camino algo más ancho y completamente ciclable. Llegamos al final de estos menos de 900 metros. Ahora el camino se ensancha y posteriormente nos unimos al track viendo el camino por el que teníamos que haber llegado hasta aquí. También tiene el cartel de no pasar pues es una zona protegida. Y aquí viene la discusión sobre cómo proteger una zona. ¿La cerramos y se la ocultamos al mundo… restringimos el paso de vehículos… de personas… de bicicletas… permitimos el paso con permisos solicitados para el caso…? etc.

El caso es que ya estamos donde queríamos y deberíamos. Este lado de las lagunas es un espeso bosque donde los pinos conviven con las encinas y otros arbustos aromáticos y dan una sombra fresca, fragante y espesa. El camino se desliza entre la franja de agua a un lado y la ladera de la montaña al otro. Dejando en la retina pincelas de montaña y mar. De azul y verde. De fragancias terrosas y vegetales y de agua dulce. La idea ahora es llegar hasta el Hundimiento para comer allí, pero viendo la hora que es y el “hundimiento” que tenemos en el estómago decidimos buscar un lugar tranquilo para la comida.La encontramos bajo una tríada de encinas de gran tamaño y belleza.
Unas piedras a modo de asientos nos brindan acomodo y una bonita vista de la laguna a ras de agua aunque a una buena distancia. Comemos y brindamos por la décima con algo más de prisa de la deseada pues las nubes se han cerrado rápidamente y la amenaza de un chaparrón es inminente coincidiendo escrupulosamente con las predicciones meteorológicas. El viento anuncia lo inevitable y salimos por pedales pero sin librarnos, en los pocos menos de 3 tres kilómetros que nos quedan, de un buen remojón.

Este último tramo no presenta ninguna dificultad, solo quedaba disfrutar de las vistas de la Laguna del Rey, primera y última de las Lagunas visitadas. Las gotas de agua son como pequeñas bombas que impactan en el camino y dejan diminutos cráteres a su paso. Enseguida la tierra coge esa humedad y nos permite seguir la estela dejada por el compañero que nos precede. Llegados al final del camino decidimos que el Hundimiento tendrá que quedar para otro momento, ahora lo que nos apetece es resguardarnos del chaparrón y tomar un café calentito o con hielo, a gusto del consumidor. Enfilamos la carretera hacia el interior del pueblo deshaciendo los últimos metros hasta el hotel y juntar nuestras manos al grito de Roda i Pedal dando por finalizada la ruta más plácida de todas las vividas hasta ahora.

Tras el café en el bar del hotel, la ducha, la cerveza y un poco de conversación con las chicas, salimos a dar un paseo llegando hasta el Hundimiento, un espectacular salto de agua que es la única imagen de este tipo que nos llevaremos de recuerdo. Y digo recuerdo pues ninguno de nosotros llevábamos la cámara para captar el momento.

Volvemos al hotel y al balcón para calzar una nueva cerveza que abra el apetito y acabe de expulsar el cansancio de tantas horas de extenuante pedaleo.

Tras la cena y los (malditos penaltis) salimos otra vez al balcón a saludar a la parroquia y brindar por nuestra Décima de forma consecutiva. Luis ayer nos presentó los datos que corroboran nuestra conquista sin que nadie, a bote pronto, cayéramos en el redondo dato y al fin y a la postre título de nuestra crónica. Venga otro cacharrito.
 Domingo
 
Desayunamos ya con ese sabor a despedida que deja un regusto amargo.
Cargamos nuevamente la furgo y salimos hacia el mirador sobre la Laguna del Rey. El enclave nos permite ver el último tramo de la ruta de ayer y poder así contar nuestra batallita a las chicas. También tenemos oportunidad de vislumbrar algunas de las lagunas que quedan al norte del pueblo y que no pudimos visitar ayer al acortar un poco la ruta. 
Tras esta visita continuamos remontando casi el mismo camino que ayer con las bicis hasta llegar a los restaurantes entre las Lagunas Tinaja y Tomilla, lugar que decidimos será bueno para comer. Allí damos un agradable paseo por el lado opuesto de la Tomilla por un camino menos polvoriento y más frondoso que nos permite unas vistas más amables y cercanas de la laguna. 
Fotos y más fotos que seguirán después de la comida en otro paseo para bajar la comida y las cervezas que nos hemos calzado. Eso sin olvidar los vinos de la zona que hemos ido probando a lo largo del finde y que nos dejan sabores manchegos que llevarnos de vuelta a casa. 

Roda i Pedal 2016