domingo, 24 de diciembre de 2017

Crónica fin de año (2017)

La vida no se juzga por el tiempo, sino por los recuerdos de los momentos especiales que vivimos

Leonid S. Sukhorukov

Bien, pues otro año de pedaleo que ha tocado a su fin, aunque éste ha sido un año de estabilidad (ciclísticamente hablando…) porque como ya comentábamos el anterior, solo hemos quedado dos de los cuatro bikers que durante mucho, que digo mucho, muchiiiiiiisimo tiempo rodamos en el pasado, ¡¡ qué tiempos aquellos !!

En fin, es lo que toca, adaptarse o agarrotarse, y mientras tengamos salud, fuerzas en las piernas y ganas de pasarlo bien pedaleando, esta va a seguir siendo la tónica de este Roda i Pedal que sábado tras sábado continuará dándole a las bielas mientras el cuerpo aguante.

Como ya es costumbre, la primera ruta del año y como no podía ser de otra forma,  fue “la cuesta de Enero”, es decir, la subida a la ermita de la Virgen del Castillo en Chiva a visitar a SS.MM. los Reyes Magos, cuyos imponentes monumentos nos aguardaban gélidos, en este primer sábado del año 2017.

Un sol radiante pero con un ambiente como decíamos, gélido,  nos acompaño durante toda la mañana, que culminó con una desagradable sorpresa, ya que cuando nos disponíamos a  perpetuar nuestra visita al lugar como de costumbre, observamos que nuestra querida y vieja “nikoleta” con la que tantas aventuras hemos compartido, había pasado a mejor vida, cuestión que nos obligó a improvisar la foto con nuestros móviles “vintage”  para que al menos, pudiera quedar constancia  de nuestra visita en el próximo calendario. Por lo demás, todo perfecto y sin novedad.

El inicio del año también le dejó a Salva un pequeño parón pedalístico por motivos quirúrgicos. Por fortuna, el maldito pólipo nasal paso por fin a la historia, y de nuevo rodamos a placer como de costumbre y ahora respirando a “tuti plen” ¡ que maravilla !, pero este año el frío continuaba instalado en nuestro territorio, y las heladas se convirtieron en lluvias, las cuales nos apearon obligatoriamente de la bici una semana de las cuatro que tuvo el mes, cosa la cual no deja de ser novedosa en nuestra historia biker.

En Febrero el frío continuó dando guerra, pero no impidió que  rodáramos con la normalidad habitual a lo largo de todo el mes y como no,  la nueva “nikoleta” hizo su aparición a fin de perpetuar la foto del mes y esperemos que muchas más.

Marzo ya apuntaba la incipiente primavera, y aunque con charqueras, pudimos darle al pedal y disfrutar de los sábados que salimos, que finalmente solo fueron dos,  ya que  por una parte le dimos esquinazo a San José y nos marchamos de vacaciones unos días, pero lo peor fue que a la vuelta, a Luis le dio “un viaje” el lumbago y lo tumbó (literalmente…) una semana en la cama, por lo que nos perdimos rodada de final de mes por motivos obvios. (que racha llevamos…)

Abril y ya con la primavera a cuestas, nos devolvió a la normalidad, y nos deleitó como era de esperar, con los finos aromas de azahar y el colorido de los campos, que parecía anunciar que “el caloret” pronto iba a llegar, pero este año parece ser como los de antaño, donde el fresco mañanero hace bueno aquel refrán de que “en abril, no te quites fil”, y así fue. También los problemas físicos hicieron de nuevo aparición y una bronquitis del 8, impidió que Salva rodara un sábado (continuábamos con la mala racha). Finalmente, terminamos el mes de largo riguroso, con frío y una finísima lluvia el último sábado de mes, que aunque no nos impidió rodar como de costumbre, por precaución, si que nos hizo cambiar nuestro habitual lugar de avituallamiento.

Mayo se presentó poderoso, con aromas de azahar en el aire, y con los achaques sufridos meses atrás totalmente superados;  ¿frio? ;  hasta el 30 de mayo no te quites el sayo?, pues si, de hecho, hacía muchos años que a estas alturas de año todavía rodamos con ropa de invierno riguroso, pero al final de mes el veranito apuntaba maneras y la última semana toco cambio de equipamiento.

Junio empezó indeciso, pero el segundo fin de semana ya nos mostró con crudeza que el Sol no iba a perdonarnos, cosa que no nos impidió rodar como siempre y disfrutar de las mañanas “sabandeñas” al son de la buena charla dándole al pedal y a la “mui” de lo lindo.

Julio y Agosto fueron como siempre mortales en lo relativo al calor, y este año no iba a ser menos. Siempre comentamos en ruta, sobre todo al regreso, que hay que tener mucha afición o estar “muy locos” por no decir muyyy gilip…..,  para rodar por esos caminos desérticos con el Sol en lo más alto cayendo a plomo (como no puede ser de otra forma a más de 35 grados …), y eso que somos escrupulosos a la hora de seguir los sabios consejos de la tele cuando dicen los meteorólogos aquello de ….. “beber mucha agua y evitar hacer ejercicio intenso en las horas centrales del día……”· , de ahí que a eso de las 13:50 h.,  siempre estamos en la puerta de casa finalizada ya la rodada semanal,  obediencia y cordura llevada al máximo  de forma rigurosa, ¡faltaría más !, en fin, corramos un tupido “bike-lo”

Bien, en los meses más calurosos rodamos con normalidad a excepción de la semana vacacional en agosto, que uno por tierras Celtas y el otro por tierras Vascas, fueron motivo del paroncillo que ayudó a recuperar fuerzas y retomar el pedal con ganas y muchas cosas que contar,  eso sí,  bien regadas con buenas birritas fresquitas a gogó en la base, terminada la ruta de cada sábado como no podía ser de otra forma.

Septiembre continuó caluroso, y aunque su primer sábado amaneció fresquito y casi apetecía ponerse la térmica al salir, pero todo fue un espejismo y “Lorenzo” siguió castigando de lo lindo, aunque eso sí, su ya notable inclinación a mediados de mes, aumentaba las sombras y con ello, la sensación de que algo estaba cambiando. Destacar que Salva volvía de nuevo a renquear de sus problemas bronquiales, al igual que meses atrás, por lo que tocó sufrir en las subidas más que de costumbre, ya que como todo buen biker saber, el cm3 de oxígeno se vende muy caro en estas circunstancias.

Octubre y el incipiente otoño, doraban las hojas de los árboles y tornaban el sol de un color invernal, aún así “Selene” continuaba con su habitual atuendo, alegrando el regreso de todo biker que transite por esos lares como hacemos nosotros cada semana, jejeje. (hay que ser de Roda i Pedal para entender de que estamos hablando).
Rodamos semana tras semana sin atisbo de lluvias que ayudaran a mitigar la sequía y aliviar los embalses que a fecha de hoy están en jake, pero así terminó el mes, tal y como había empezado y nosotros todavía con la ropa de verano.
Este mes también nos vimos sorprendidos en un par de ocasiones por la “aparición” repentina de un Alb… digo de Kike, que nos acompaño en alguna ocasión en la ruta de regreso recordando viejos tiempos y así de paso, salir en la foto.

 Noviembre comenzó al igual que terminó el mes anterior, por lo que en la zona donde solemos rodar, cada día nos encontramos con más gente, más perros, mas caballos, más basura…,  debido sobre todo al buen tiempo, cuestión que nos reduce drásticamente esa ansiada tranquilidad que buscamos en nuestro ratito de descanso cada semana y bocata en mano.
El segundo fin de semana del mes nos obligó a ponernos de largo irremediablemente; 10 grados de bajada termométrica en comparación con el sábado anterior tuvieron la culpa, pero eso sí, a la vuelta nos molestó un poco el atuendo.
La trama de la foto “bikereña” para este final de año nos mantuvo ocupados muchos ratos y con ello, el buen humor se hizo patente. Ahora solo quedaba esperar la fecha y acopiarnos del  “attrezzo” pertinente para la ocasión. El resultado está por ver, pero nos lo hemos pasado pipa solo con los preparativos.

Y por fin llego Diciembre, el ambiente ya olía a Navidad, las viñas vestidas de inverno y el viento helado de la mañana, nos avisaba seriamente  de que “the winter is coming”,  ¡¡ y por fin !! , y así, el frío se hizo un hueco en nuestra querida “terreta” y terminó por despojar definitivamente a los árboles de sus hojas, y con él,  el momento de la foto navideña cuyo resultado no ha sido otro que el esperado, como no podría ser de otra forma.
Como de costumbre y sin darnos cuenta, nos plantamos en víspera de Nochebuena y por ende, las últimas vacaciones del año, lo que nos permitió rodar algún que otro día en la semana navideña por “rutas salvajes”, al objeto de poder cumplir tanto con las montañas, como con la familia en tan emotivas fechas.

Y así ha pasado otro año de Roda i Pedal, otro año más de buenos recuerdos, a la espera de que el venidero sea al menos, tan bueno como el que acabamos de terminar, y con ello, poder seguir con nuestra rutina biker, esa bendita rutina que nos ayuda a mantenernos en forma tanto física como mental, porque como alguien dijo,   No se deja de pedalear cuando se envejece, se envejece cuando se deja de pedalear”. 
Bueno, y así quedó nuestro año pedalístico en miniaturas fotográficas, pero si lo quieres ver en formato calendario y a mayor resolución, tendrás que venir a tomarte unas birritas con nosotros, estás invitado. 

 ¡¡ Feliz 2018 !! 


                                             
                                                                                                           Roda i Pedal ©  

sábado, 31 de diciembre de 2016

Crónica fin de año (2016)

Nunca será tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo si en el empeño ponemos coraje y esperanza.

Alfred Tennyson

Otro año más “a la saca”, y ya son muchos de incansable pedalear. Parece que fue ayer pero ya vamos camino de los 25, en fin… los años pasan deprisa pero nosotros todavía estamos ahí, rodando sábado tras sábado, cosa la cual tiene su mérito ¿no?;  ahora bien, ya podemos asegurar que el grupo ha quedado definitivamente mermado por diversas circunstancias. Por una parte, la ausencia de Kike, el cual por motivos laborales (entre otros…), no puede rodar los sábados como ha venido siendo costumbre durante muchos años, y por añadidura, la ya definitiva ausencia  “perpétua”  de Carlos, el benjamín del grupo (por edad que no por tamaño, claro)  al que hicimos durante todos estos años, además de un buen biker, un hombre hecho y derecho, pero que hoy, ya con 25 tacos en las espaldas y nuevas emociones a la vista, (coche nuevo, trabajo, etc.,) nos ha dicho adiós al grupo y a cualquier cosa que empiece por “s” de sufrir. 

Han sido 10 años de continuado rodar en grupo sábado tras sábado en compañía de sus tíos Kike y Luis y junto a su padre, que orgulloso, ciclo a su rueda disfrutando de su compañía y de las incontables vivencias compartidas que siempre estarán ahí, en mi recuerdo, contemplando año tras año su imparable evolución tanto en valores como en potencia física, potencia que en alguna ocasión nos llevó a sonreír (por no decir a morir…) cuando el chaval nos hacía algún relevo, ¿os acordáis, chicos?

Pues sí, este año y como de costumbre, Enero nos llevo a visitar a los Reyes Magos en lo alto de la Ermita del Castillo en Chiva, lugar que nos recibió también como de costumbre en estas fechas, con un cielo gris, muchas nubes y un viento si no frío, algo molesto, hasta el punto que nos hizo apresurarnos en tomar la foto de rigor y dejarles la carta plagada de buenos deseos a SS. MM.  

Febrerico el corto” que este año fue un poco más largo al tocar año bisiesto, nos vio rodar por los lugares de costumbre y con un tiempo más primaveral que invernal, ya que el frío a esas alturas parecía no querer manifestarse y los almendros ya empezaban a mostrarse plagados de flores cual primavera incipiente, eso si, llevamos más de 100 días sin que caiga una gota y la montaña empieza a resentirse. El mes se despidió con un día de perros en su último fin de semana, un viento frío con fuertes rachas de más de 50 km/h, nos hicieron maldecir nuestro atrevimiento de haberle plantado cara a la meteorología, este sábado fue uno de los peores en los que recordamos haber rodado, y mira que llevamos centenares…

El mes de Marzo nos recibió más calmado y aunque el viento siguió haciendo acto de presencia, la luz, los aromas y la temperatura apuntaban a principios de mes, a una incipiente primavera que no tardó en llegar en todo su esplendor.

Abril resultó tranquilo y benévolo meteorológicamente hablando, y al igual que el mes anterior, nos ofreció sábados de deleite rodando por nuestros lugares habituales, eso sin contar que fue mes de profundas y definitivas charlas en lo relativo a otra de nuestras aficiones, la fotografía, que culminó con el estreno de dos flamantes “Nikonlotas” D7200, todo un lujo.

Mayo ha sido el mes que este año nos ha tocado el deseado “finde biker”.  Ruidera  (http://rodaipedal.blogspot.com.es/2016/05/normal-0-21-false-false-false-es-x-none.html) . Sus lagunas nos abrieron las puertas y nos mostraron todo su esplendor, bueno, casi todo, pues no habían cascadas debido a la poca lluvia que venimos acumulando estos últimos años, pero aún así, nos ofreció una ruta muy plácida (casi diríamos que demasiado…), eso si, plagada de buenas anécdotas, buena mesa y sobre todo,  buen rollo que junto con nuestras chicas, siempre nos acompaña. Lo vivido este fide nos hizo disfrutar plenamente de la estancia y con ello, poder celebrar como la ocasión merecía, nuestro décimo finde biker consecutivo, ahí es nada. (¡ y vamos a por la docena, con un par! ).

Con Junio el calor nos perdonó casi hasta el final, pues los sacos de nubes que solemos derramar al viento antes del alba cada sábado, fueron de buena calidad y nos ayudaron hasta el día del solsticio, el cual dio paso al habitual “caloret” que ya no nos abandonaría hasta bien pasado el otoño.

Julio y sus cinco sábados nos marcaron bien el mallot y la camiseta en nuestra ya castigada piel de biker, aunque esas paradas de avituallamiento que tenemos costumbre de realizar en los enclaves elegidos a tal fin, con el bocata, la cervecita fresca, el cafelito y para rematar, el vaquerito de “ayahuaska”, todo ello aderezado con la buena charla habitual, nos hizo pasar el primer mes de verano con cierta comodidad,  y decimos “cierta” porque el astro rey apretó de lo lindo, y además, tuvimos algunas “visitas inesperadas” tres sábados seguiditos  en nuestro remanso de paz que darían para una crónica larga, pero en fin, lo que pasa en la ruta… se queda en la ruta.

Agosto como casi siempre, es el mes en el que al menos una semana toca descanso, aunque por contra, hemos salido en más ocasiones al tener tres más de vacaciones.  Kike, por su horario particular de trabajo, a su bola (como siempre) y haciendo kilómetros como solo  a él le gusta “a la fresca”,  es decir, a eso de las 5 de la tarde, y Luis y Salva miércoles y sábado como mandan los cánones del reglamento de los bikers de bien.

Por lo demás, calor, calor y más calor sin tregua, poco más que añadir.

Septiembre comenzó tal  y como acabó agosto, es decir, con el Sol rabioso en lo alto dando caña y nosotros a nuestro estilo con nuestra ruta de siempre. Únicamente una semana, rodamos sin polvo en el camino por un aguacero que cayó la noche del viernes y que nos dejó el camino en inmejorables condiciones para rodar a gusto, el resto, más de lo mismo, es decir,  sol, calor y caminos polvorientos.

Octubre lo iniciamos con sorpresa, ya que la primera semana de otoño rodamos en compañía.
El primer sábado del mes, Kike se dejo caer y fuimos de nuevo multitud…, o sea, tres. El resto de mes, algo más fresquito a primera hora pero todavía apretando el calor a la vuelta y sin visos de ponernos ni una manguita, cuestión que se hizo de rogar hasta la última semana que al filo de los 14º, aconsejaba llevarla a primera hora.

Noviembre empezó con una leve bajada de las temperaturas que ya nos obligo a ponernos la térmica, aunque continuamos de corto durante las primeras dos semanas.  La tercera nos dio el leñazo definitivo de los 8 grados y de golpe, la vestimenta de riguroso invierno.  El “fresquito” mañanero nos permitió observar un bonito  parhelio solar  que tras disiparse este, nos dejó un halo de idéntica factura.  Aún así, el frio todavía no apretaba y las mañanas fueron espléndidas para rodar. Finalmente y también de golpe, vino la lluvia y cayó la del pulpo a final de mes, aunque nos libramos por los pelos, por lo que aunque con barro, rodamos como de costumbre.

Diciembre fue lo que se esperaba, fresquito mañanero “in crescendo”, nubes y más lluvia, aunque la suerte siguió con nosotros como de costumbre y los sábados nos dejó pedalear salvo un fin de semana que volvió a caer una buena, y aunque con charqueras y muchas nubes, el resto de mes nos permitió marcarnos las rutas previstas y celebrar que el año, a fecha en la que escribimos este resumen, ya está finiquitado; otro más, y este ha resultado ser un tanto especial, no por haber rodado 52 de las 54 semanas posibles, si no porque las dos últimas rutas han sido un tanto especiales por ser la penúltima,  la mañana de Nochebuena y la última, la mañana de Nochevieja, lo cual ha sido la causa de la celebración final, con extra de vaqueritos (por el frio, claro…)  y birritas en la base al son de la música navideña como mandan los cánones. 

Bueno, pues como siempre, así quedó el año en formato fotográfico.


¡¡ Feliz 2017 !!

Roda i Pedal ©  

sábado, 28 de mayo de 2016

Ciudad Real ( Ruidera)


Lagunas de Ruidera

Lo que más me sorprende del hombre occidental es que pierde la salud para ganar dinero, después pierde el dinero para recuperar la salud.

Y por pensar ansiosamente en el futuro no disfruta el presente, por lo que no viven ni el presente ni el futuro. Y viven como si no tuviesen que morir nunca… y mueren como si nunca hubieran vivido. 
Dalai Lama

Pues ya tenemos  “la décima”.

No, no es que vayamos a rueda “como tanto nos gusta a alguno de nosotros”, nosotros vamos en plan campeónnnnggg con 10 finde bikers consecutivos en los 10 últimos años, ahí es nada.

Esta vez encaminamos nuestros pasos hacia la provincia de Ciudad Real, lugar donde establecimos nuestra base e inicio y final de ruta, aunque esta transitaría en su inmensa mayoría por tierras de Albacete.

Nos ponemos en marcha el viernes tras cargar el furgoneto y acomodarnos para el largo viaje hasta Ruidera. Viaje movidito por el viento persistente y con algunas rachas fuertes que cimbren la furgoneta y pone notas de preocupación y cansancio extra en quien conduce, aunque nada como para hacernos parar a tomar una cerv… digo tila. Llegada al hotel, desembarco, acomodo y entonces si es hora de esa ti… digo cerveza con la que tanto soñábamos desde hacía unas horas, caldeando así el ambiente para la cena y posterior remate del día en el balcón, cacharrito en mano, ultimando detalles para mañana y disfrutando entre risas de la tranquila, placida y oscura noche manchega.
La ruta  (sábado)

Amanece despejado y con poco viento. El sol pega pero el vientecillo no deja que se asiente del todo su calor. Último mantenimiento a las burras y cruzamos el pueblo hacia las lagunas. 
Seguimos por la carretera que las bordea por el este en dirección sur, al otro lado el camino por el que volveremos pero que no es carretera sino camino de tierra. El pequeño mar interior nos saluda con su “azulidad” un tanto desdibujada por la presencia de algunas nubes bajas que enmarañan el cielo. La carretera tranquila a esta hora de la mañana nos permite un rodar tranquilo y sin sobresaltos por lo que aprovechamos para meter un ritmo maratoniano que para nada ayuda a disfrutar del paisaje. Pronto comprendemos que esa no es la idea de la ruta. Una ruta sin exigencias físicas, sin kilometraje y sin rampas duras que vayan a poner a prueba nada, sólo se trata de disfrutar del entorno del parque natural, de disfrutar de su paisaje y todo lo que nos ofrezca.  

Volvemos a bajar el ritmo y hacemos alguna parada fotográfica en un bosquecillo entre las Lagunas Batanas y Santo Morcillo para dejar constancia: Yo estuve allí. El paseo continúa bordeando las lagunas y con algunas fotos para el recuerdo, muchas menos que de costumbre pues nuestro reportero gráfico no acaba de despertar el dedo del gatillo, (no haremos un juego de palabras de esto). 
Al final de la Laguna Salvadora nos recreamos con la grandiosidad y solemnidad de un inmenso árbol que suponemos una noguera por el nombre del restaurante que hay allí mismo, pero no se ven signos de frutos ni en el árbol ni en el suelo alrededor, duda. Pasamos a la siguiente laguna La Lengua y tampoco hay rastro de los espectaculares saltos de agua que convierten este lugar magnífico en algo suntuoso. 
Una pequeña decepción se asienta en nuestra ilusión. Ya intuimos que no vamos a ver ningún salto de agua.
El panorama empeora en la siguiente laguna. La Redondilla. Casi un charco en medio del inmenso cráter que deja su vacio. El suelo reseco casi parece un mar de sal y dota al lugar de un cierto encanto nostálgico y paradisíaco.
Dejamos la carretera principal y tomamos un desvío a la izquierda también por carretera aunque algo más estrecha. En este tramo nos alejan de la laguna los chalets que crecen a ras del agua, regados por el oleaje de la laguna cuando está crecida. Las barbaridades urbanísticas no tienen límite ni fin. Afortunados los que posean una propiedad en lugares tan privilegiados, pero considero que los espacios naturales deben ser privilegio de todos. Seguimos avanzando para llegar al final de la laguna, visitar la ermita de San Pedro y retroceder unos metros tomando un camino a la derecha sobre una pasarela salvando el río Alarconcillo. 
Comienza el territorio biker...,   Poco a poco vamos dejando las huellas de alquitrán sobre la roja piel del camino en una subida pedregosa pero sin mucho desnivel ni dificultad. Subimos rodeados de un espeso bosque mediterráneo de carrascas jóvenes y alguna encina más madura.
Pequeños caminos siembran la montaña bifurcando las opciones de continuidad. Optamos por seguir la señal del GPS que nos tendría que llevar hasta el mirador de la cruz. Sin embargo por algún error enfilamos un camino de bajada que nos va alejando de nuestro objetivo. Percatados del error nos quedaría retroceder en un tramo de subida a pie, pues es como hemos bajado este tramo roto por la fuerza de las aguas pluviales, o seguir el instinto esperando encontrar una senda que bordee la laguna por su lado sur y nos lleve hacia la Laguna Tomilla.
Así lo hacemos y acertamos de pleno. Es una senda un tanto aérea que nos da una bonita vista de la laguna y nos ofrece una sombra donde hacer un alto para avituallarnos.

Dejamos atrás la laguna y encontramos un prado donde la diversidad cromática nos golpea con intensidad y nos fuerza a una parada. Es como el prado del finde biker de Ademúz: http://rodaipedal.blogspot.com.es/2013/06/puebla-de-san-miguel-pico-calderon-las.html  aunque aquél día eran casi en su totalidad amapolas, aquí se muestran otras flores lilas que contrastan de forma brutal y preciosa con el rojo subido de las omnipresentes amapolas. Sin palabras.
Volvemos al asfalto, giramos a la izquierda y enseguida a la derecha. La Laguna Tomilla deja paso a la Conceja y allí se acaba el asfalto otra vez. El camino se hace polvoriento y pronto comprendemos el porqué. La singular forma de los tocones (o lo que queda de ellos...) de los árboles sugiere el paso de maquinaria pesada que ha triturado tanto los caminos como la madera y ha convertido la tierra en polvo.
Más flores lilas y por fin llegamos al camino que deberíamos coger. Si, digo deberíamos porque una inmensa puerta y valla cierra el perímetro y nos impide progresar. Ahí está el camino que sube la montaña y se adentra en otro tramo boscoso como el que recorrimos después de la visita de la ermita. Solo nos queda retroceder y buscar otro camino que enlace. Así lo hacemos hasta encontrar un camino con una puerta, aunque está abierta hay un cartel de no pasar. Ante el miedo a encontrar en el lado de la bajada una puerta cerrada decidimos cambiar sobre la marcha y buscar algún camino que bordee las lagunas por su parte oeste hasta enlazar nuevamente con el track.

Volvemos al asfalto y luego hasta el cruce al final de La Tomilla, esta vez a la izquierda acompañando la Tinaja y la Laguna de San Pedro. La carretera cierra el círculo y llegamos al cruce que antes tomamos a la izquierda. Esta vez seguimos rectos hasta llegar al inmenso árbol que vimos antes. Nos gustó tanto que hemos vuelto a él, pero seguimos sin saber qué especie es. El  GPS muestra un camino que pasa al otro lado de la laguna pero no vemos ni rastro de él. Preguntando,  nos indican que está pasando el camping, un par de kilómetros hacia atrás. Vuelta a recorrer el mismo tramo, esto parece el día de la marmota. Tras otra parada para preguntar encontramos el ansiado camino. Este pronto se convierte en senda y esta se estropea con piedras a modo de escalón, raíces y pasos muy estrechos entre tocones de árboles y la valla del camping.

Es un tramo técnico, que en varias ocasiones obliga a bajar de la bici y llevar esta a una rueda delante. Este es un hecho que a nosotros, Roda i Pedal, no nos gusta en absoluto, no queremos traicionar nuestro nombre y seguir encima de la bicicleta es casi una de nuestras máximas. Así que este tramo se torna un “infiennno” para algunos de nosotros. A mitad de senda ya estamos barajando la posibilidad de volver atrás y volver por la carretera hasta la base. El track indica que estaremos más o menos a mitad de senda, así que es más tontería hacer el mismo camino hacia atrás que seguir hacia adelante. La opción de seguir es correcta pues ya llevábamos más de la mitad y enseguida entramos en un camino algo más ancho y completamente ciclable. Llegamos al final de estos menos de 900 metros. Ahora el camino se ensancha y posteriormente nos unimos al track viendo el camino por el que teníamos que haber llegado hasta aquí. También tiene el cartel de no pasar pues es una zona protegida. Y aquí viene la discusión sobre cómo proteger una zona. ¿La cerramos y se la ocultamos al mundo… restringimos el paso de vehículos… de personas… de bicicletas… permitimos el paso con permisos solicitados para el caso…? etc.

El caso es que ya estamos donde queríamos y deberíamos. Este lado de las lagunas es un espeso bosque donde los pinos conviven con las encinas y otros arbustos aromáticos y dan una sombra fresca, fragante y espesa. El camino se desliza entre la franja de agua a un lado y la ladera de la montaña al otro. Dejando en la retina pincelas de montaña y mar. De azul y verde. De fragancias terrosas y vegetales y de agua dulce. La idea ahora es llegar hasta el Hundimiento para comer allí, pero viendo la hora que es y el “hundimiento” que tenemos en el estómago decidimos buscar un lugar tranquilo para la comida.La encontramos bajo una tríada de encinas de gran tamaño y belleza.
Unas piedras a modo de asientos nos brindan acomodo y una bonita vista de la laguna a ras de agua aunque a una buena distancia. Comemos y brindamos por la décima con algo más de prisa de la deseada pues las nubes se han cerrado rápidamente y la amenaza de un chaparrón es inminente coincidiendo escrupulosamente con las predicciones meteorológicas. El viento anuncia lo inevitable y salimos por pedales pero sin librarnos, en los pocos menos de 3 tres kilómetros que nos quedan, de un buen remojón.

Este último tramo no presenta ninguna dificultad, solo quedaba disfrutar de las vistas de la Laguna del Rey, primera y última de las Lagunas visitadas. Las gotas de agua son como pequeñas bombas que impactan en el camino y dejan diminutos cráteres a su paso. Enseguida la tierra coge esa humedad y nos permite seguir la estela dejada por el compañero que nos precede. Llegados al final del camino decidimos que el Hundimiento tendrá que quedar para otro momento, ahora lo que nos apetece es resguardarnos del chaparrón y tomar un café calentito o con hielo, a gusto del consumidor. Enfilamos la carretera hacia el interior del pueblo deshaciendo los últimos metros hasta el hotel y juntar nuestras manos al grito de Roda i Pedal dando por finalizada la ruta más plácida de todas las vividas hasta ahora.

Tras el café en el bar del hotel, la ducha, la cerveza y un poco de conversación con las chicas, salimos a dar un paseo llegando hasta el Hundimiento, un espectacular salto de agua que es la única imagen de este tipo que nos llevaremos de recuerdo. Y digo recuerdo pues ninguno de nosotros llevábamos la cámara para captar el momento.

Volvemos al hotel y al balcón para calzar una nueva cerveza que abra el apetito y acabe de expulsar el cansancio de tantas horas de extenuante pedaleo.

Tras la cena y los (malditos penaltis) salimos otra vez al balcón a saludar a la parroquia y brindar por nuestra Décima de forma consecutiva. Luis ayer nos presentó los datos que corroboran nuestra conquista sin que nadie, a bote pronto, cayéramos en el redondo dato y al fin y a la postre título de nuestra crónica. Venga otro cacharrito.
 Domingo
 
Desayunamos ya con ese sabor a despedida que deja un regusto amargo.
Cargamos nuevamente la furgo y salimos hacia el mirador sobre la Laguna del Rey. El enclave nos permite ver el último tramo de la ruta de ayer y poder así contar nuestra batallita a las chicas. También tenemos oportunidad de vislumbrar algunas de las lagunas que quedan al norte del pueblo y que no pudimos visitar ayer al acortar un poco la ruta. 
Tras esta visita continuamos remontando casi el mismo camino que ayer con las bicis hasta llegar a los restaurantes entre las Lagunas Tinaja y Tomilla, lugar que decidimos será bueno para comer. Allí damos un agradable paseo por el lado opuesto de la Tomilla por un camino menos polvoriento y más frondoso que nos permite unas vistas más amables y cercanas de la laguna. 
Fotos y más fotos que seguirán después de la comida en otro paseo para bajar la comida y las cervezas que nos hemos calzado. Eso sin olvidar los vinos de la zona que hemos ido probando a lo largo del finde y que nos dejan sabores manchegos que llevarnos de vuelta a casa. 

Roda i Pedal 2016
 


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Crónica fin de año (2015)

 En la vida todo llega, todo cambia, todo pasa….

Pues sí amigos de bitácora, “la vida pasa”, y en nuestro caso parece que demasiado deprisa…

Una muestra clara de ello y sobre todo, si miramos atrás, ha sido nuestra "evolución biker”, y no en cuanto a la intensidad se refiere, la cual afortunadamente viene siendo la misma desde hace muchos años, pero sí en cuanto a la forma de rodar y de seguir descubriendo nuevos y recónditos lugares, cuestión que en este año que ahora termina, ha sido prácticamente nula en este sentido, tal y como se puede ver en nuestro calendario fotográfico anual que incluimos al final de estas líneas, pues durante este 2015 hemos querido honrar de manera especial, a nuestras queridas “Rodanes” creando lo que hemos denominado cariñosamente como el “año internacional de la Bassa Barreta” , lugar que hemos visitado incansablemente sábado tras sábado durante 50 semanas.

La razón es bien sencilla, tras 20 años  (que se dice pronto…) de rodar de forma casi enfermiza “cada sábado”, sin excepciones, hemos llegado a un punto en el que ni la especial motivación, ni tal vez las fuerzas, parecen ser las mismas de aquellos años de gloria del Roda i Pedal, es decir, entre el 2005 y el 2013, años en los que  realizamos decenas de miles de kilómetros y más de un centenar de nuevas rutas que nos dejaron miles y miles de imágenes y como no, recuerdos imborrables que ya nunca podremos olvidar.

Este año que ahora agoniza, ha sido especialmente complicado sobre todo para uno de los componentes del grupo, cuyos problemas de salud lo han tenido “en jake·” durante muchos meses,  problemas que lógicamente también nos han afectado al resto y en consecuencia, a las rodadas habituales de cada sábado, lo que ha provocado algo insólito en el grupo, que en todo el año, no hayamos coincidido los cuatro en la foto, aunque en honor a la verdad hay que decir que alguna semana ( no más de dos o tres a lo sumo) si que hemos pedaleado todos al completo.

Por otra parte, el biker benjamín, entre los calores que asomaron pasado el mes de abril  y los “es que…” habituales propios de la edad, que le obligan a prestar más atención a otros frentes, ha fallado más que una escopeta de feria, así pues, “los fundadores”  han tenido que mantener el nivel habitual y con ello, el espíritu del Roda i Pedal a pesar de los pesares. Ya vendrán tiempos mejores… , aunque si soy sincero y visto desde la perspectiva de quien escribe este texto que cada vez pinta más canas, ya firmaría yo que al menos fueran iguales, en fin…, el tiempo dirá.

Dicho esto, el resumen de lo pedaleado este año es sencillo, ya que salvo la llegada de los Reyes Magos en enero, cuya ruta nos llevo como de costumbre a la cumbre de la Ermita del Castillo en Chiva,  y el estupendo finde biker en el que coronamos una de esas cumbres  de nuestro territorio biker, a la que le teníamos unas especiales ganas de poder doblegar a base de esfuerzo, tesón y pedaleo, (el pico Javalambre) ,el resto de salidas hemos rodado incansablemente por nuestras Rodanes, rindiendo un especial homenaje como decíamos al comienzo de esta crónica, a la Bassa Barreta, ese emblemático lugar y remanso de paz, que nos ha visto reponer fuerzas bajo sus pinos en cincuenta ocasiones, es decir,  cincuenta bocatas y sus correspondientes cervezas y cafés, en ese bello paraje que nosotros tanto estimamos y al que esperamos sin duda, poder seguir visitando.

Al final lo mejor del año ha sido que por muy poco tiempo hemos vuelto a ser al menos tres… , aunque la alegría nos duró poco  y el compañero de “garrofera” de los últimos tiempos,  nos ha vuelto a dejar tirados en la cuneta como en él viene siendo costumbre últimamente, ya que el trabajo (según dice…) le obliga a no poder salir de momento los sábados, pobrecito…, toca esperar, ya que en lo referido al  “cuarto jinete” a ese si que no le vamos a ver el pelo hasta dentro de unos añitos, en fin…, ya veremos si vuelve al redil algún día.

Así pues y dicho lo dicho, ahí van las porciones fotográficas que mes tras mes, hemos ido recopilando al efecto de hacer posible ilustrar  tanto esta pequeña crónica, como nuestro habitual calendario para el 2016,  ilustración que nos acompañará como de costumbre en nuestro particular R.C., sábado tras sábado a la vuelta de cada rodada, como vivo exponente de lo ciclado por el grupo Roda i Pedal que todavía sigue y seguirá sin duda, dando pedales.


¡¡ Feliz 2016 !!

Roda i Pedal ©  


domingo, 13 de diciembre de 2015

Carta de  Roda i Pedal  a  SS.MM. los Reyes Magos de Oriente  

Pues a estas alturas del año y en términos ciclistas, ya podemos decir que lo que teníamos que pedalear, ya lo hemos pedaleado,  así que solo nos quedaría por hacer el usual balance pedalístico, ir preparando el calendario del RC y tras ello, pedir algunos deseos para el 2016, cuestión por la que este año se me ha ocurrido guardar en ésta, nuestra bitácora electrónica, la única carta que a estas alturas toca escribir sí o sí, es decir, la carta la los Reyes, así que vamos allá…

Queridos Reyes Magos:

Como suponemos que ya sabréis,  este año algunos integrantes del Roda i Pedal  en especial uno…),   no se han portado muy bien, cuestión por la que no os vamos a pedir muchas cosas, pues somos conscientes que deberemos “apechugar” con los daños colaterales que este mal comportamiento de algunos, nos haya podido causar a todos, pero a pesar de todo,  vamos a intentarlo y nos conformaremos con vuestra decisión final sin rechistar como buenos bikers que somos. Bueno, pues la cosa está como sigue:


En cuanto a lo material puro y duro, nos conformaremos con poco, así que solo os pediremos unas nuevas mochilas Mule  para Luis y para Salva, ( eso si, a ver si os enrolláis y nos traéis el último modelo )  ya que las que tenemos están “reventás” de tanta ruta y tanto sol,  pues ya son muchos miles de kilómetros los que las llevamos al lomo y las pobres ya piden tierra, y como nos hemos portado muy, pero que muy bien, esperaremos con impaciencia que la noche del día 5 nos podáis complacer.
En cuanto al “pequeñin” del grupo, es decir, Carlos, pues lo que se dice portarse mal "en esencia" no se ha portado,  pero en vistas a lo que ha rodado este 2015 creemos que lo mejor es que le traigáis unas  “ruedicas”  de seguridad por si algún día vuelve a salir con la bici,  no vaya a ser que cuando vuelva a intentar dar pedales, se nos vaya a caer nada más salir de la base y la liemos…,  dicho esto,  “la de carbono último modelo”  que os queríamos pedir para el benjamín del grupo,  este año y en vistas a lo comentado, no vale la pena, ya que a esta marcha podría cristalizarse de estar todo el año colgada del gancho pillando polvo en el garaje; ya veremos si en unos añitos se le pasa la manía de “trabajar” los fines de semana allá por la zona del barranc del Carraixet y a lo mejor entonces…, en fin... ja vorem.

En cuanto al más carabassa del grupo, (a ver si adivináis quién es …), somos conscientes de que para lo sucedido hace unos meses, no hay palabras.  Está claro que no le vais a traer ni tan siquiera un poco de p…carbón,  ya que ni eso se merece, pues se ha portado tan tan tan tan tan tan requetemal, que lo único que sería correcto es que le metamos  no cuneta  no , ¡¡¡ barranco !!!,  día  sí  día también, ya que la que lió en otoño fue de las que marcarán época, y aunque ya le hemos perdonado “un poquito”, la procesión va por dentro y tendrá que hacer nuevamente muchos kilómetros a rueda y invitarnos a muchas cervezas, para que se nos pase del todo el mosqueo y le perdonemos de verdad.

Bueno pues corramos un tupido bike-velo a todo ese despropósito y pelillos a la mar…, así que  apelando a vuestra infinita bondad,  lo que si que os vamos a pedir para él, es que le traigáis TRABAJO, mucho trabajo y un plan intensivo de adelgazamiento, a ver si se le va la tontería junto con esos “kilitos amasaos” y sienta la cabeza de una vez por todas, que el “chaval” ya va teniendo una edad, el muy ca…, como para ir haciendo tontás, asustando a la familia y a los amigos de pedal que aunque no se lo merezca, tanto le siguen queriendo aunque a veces ni tan siquiera se dé cuenta, pero como parece que lo está intentando de verdad, a lo mejor igual os pedimos alguna cosita, pero hoy no…, mañaaaaaaana.

Bien, pues como os decíamos al comienzo de la carta, los fundadores del grupo hemos sido muy pero que muy buenos ( y de ahí lo de laa Mule…, jejeje) , y tras largos debates y análisis concienzudos mientras rodábamos de  “la base a la bassa”  y de “ la  “bassa a la base”, por nuestra parte le hemos otorgado nuevamente un voto de confianza a Kike y le dejaremos vigente el carnet de Roda y Pedal para el año próximo,  eso si, renovable anualmente durante los próximos cincuenta años. 

Si…,  somos un poco blandos, lo sabemos, ya que volviendo sobre el tema, aunque somos sabedores de que lo único que se ha merecido son un par de h…… bien dás, le hemos seguido dando “cariñitos”, aunque nos ha costado lo nuestro no quitarle el saludo y enviarlo “a paseo”  para siempre (  a paseo sin bici, claro…) pero en fin, a veces las personas tenemos tanto bien, que en ocasiones podemos llegar a perder el norte y por mucho que todos se empeñen en marcárnoslo, no hay manera de aguantar firmemente la brújula. En definitiva, somos amigos y alguno algo más, así que como os decíamos, con mucho esfuerzo por parte de todos le estamos perdonando visto que ha dado muestras de propósito de enmienda del bueno.  

Bueno Majestades, no os queremos dar más la vara, únicamente nos resta deciros que si consideráis que tenemos bastantes puntos acumulados por haber rodado más de 3000 kilómetros en este año, homenajeando semana tras semana a nuestra querida “Bassa Barreta”, para el año que en breve comienza,  nos gustaría que nos dejarais también algunos  traks nuevos, algún que otro finde biker y sobre todo, que nuestras montañas sigan ahí como están,  y como guinda y si  en vuestra infinita bondad pensáis que nos lo merecemos, traernos también algunos “sacos de nubes”,  “un saco grande de coneiximent para el más "carabassa” y unos botellones de  “birra fuerzapiernas” que nos ayuden a seguir rodando como de costumbre por esos caminos de piedras y baches entre montañas que tanto nos gustan, y a ser posible  ¡¡ con el grupo al completo !!,  aunque esto último somos conscientes de que está muy pero que muy complicado visto lo visto, pero por pedir que no quede.

Un fuerte abrazo de vuestros amiguitos de Roda i Pedal.

Carlos, Kike, Luis y Salva

P.D.
 No os olvidéis de las Mule ¡eh!!!!