miércoles, 30 de diciembre de 2015

Crónica fin de año (2015)

 En la vida todo llega, todo cambia, todo pasa….

Pues sí amigos de bitácora, “la vida pasa”, y en nuestro caso parece que demasiado deprisa…

Una muestra clara de ello y sobre todo, si miramos atrás, ha sido nuestra "evolución biker”, y no en cuanto a la intensidad se refiere, la cual afortunadamente viene siendo la misma desde hace muchos años, pero sí en cuanto a la forma de rodar y de seguir descubriendo nuevos y recónditos lugares, cuestión que en este año que ahora termina, ha sido prácticamente nula en este sentido, tal y como se puede ver en nuestro calendario fotográfico anual que incluimos al final de estas líneas, pues durante este 2015 hemos querido honrar de manera especial, a nuestras queridas “Rodanes” creando lo que hemos denominado cariñosamente como el “año internacional de la Bassa Barreta” , lugar que hemos visitado incansablemente sábado tras sábado durante 50 semanas.

La razón es bien sencilla, tras 20 años  (que se dice pronto…) de rodar de forma casi enfermiza “cada sábado”, sin excepciones, hemos llegado a un punto en el que ni la especial motivación, ni tal vez las fuerzas, parecen ser las mismas de aquellos años de gloria del Roda i Pedal, es decir, entre el 2005 y el 2013, años en los que  realizamos decenas de miles de kilómetros y más de un centenar de nuevas rutas que nos dejaron miles y miles de imágenes y como no, recuerdos imborrables que ya nunca podremos olvidar.

Este año que ahora agoniza, ha sido especialmente complicado sobre todo para uno de los componentes del grupo, cuyos problemas de salud lo han tenido “en jake·” durante muchos meses,  problemas que lógicamente también nos han afectado al resto y en consecuencia, a las rodadas habituales de cada sábado, lo que ha provocado algo insólito en el grupo, que en todo el año, no hayamos coincidido los cuatro en la foto, aunque en honor a la verdad hay que decir que alguna semana ( no más de dos o tres a lo sumo) si que hemos pedaleado todos al completo.

Por otra parte, el biker benjamín, entre los calores que asomaron pasado el mes de abril  y los “es que…” habituales propios de la edad, que le obligan a prestar más atención a otros frentes, ha fallado más que una escopeta de feria, así pues, “los fundadores”  han tenido que mantener el nivel habitual y con ello, el espíritu del Roda i Pedal a pesar de los pesares. Ya vendrán tiempos mejores… , aunque si soy sincero y visto desde la perspectiva de quien escribe este texto que cada vez pinta más canas, ya firmaría yo que al menos fueran iguales, en fin…, el tiempo dirá.

Dicho esto, el resumen de lo pedaleado este año es sencillo, ya que salvo la llegada de los Reyes Magos en enero, cuya ruta nos llevo como de costumbre a la cumbre de la Ermita del Castillo en Chiva,  y el estupendo finde biker en el que coronamos una de esas cumbres  de nuestro territorio biker, a la que le teníamos unas especiales ganas de poder doblegar a base de esfuerzo, tesón y pedaleo, (el pico Javalambre) ,el resto de salidas hemos rodado incansablemente por nuestras Rodanes, rindiendo un especial homenaje como decíamos al comienzo de esta crónica, a la Bassa Barreta, ese emblemático lugar y remanso de paz, que nos ha visto reponer fuerzas bajo sus pinos en cincuenta ocasiones, es decir,  cincuenta bocatas y sus correspondientes cervezas y cafés, en ese bello paraje que nosotros tanto estimamos y al que esperamos sin duda, poder seguir visitando.

Al final lo mejor del año ha sido que por muy poco tiempo hemos vuelto a ser al menos tres… , aunque la alegría nos duró poco  y el compañero de “garrofera” de los últimos tiempos,  nos ha vuelto a dejar tirados en la cuneta como en él viene siendo costumbre últimamente, ya que el trabajo (según dice…) le obliga a no poder salir de momento los sábados, pobrecito…, toca esperar, ya que en lo referido al  “cuarto jinete” a ese si que no le vamos a ver el pelo hasta dentro de unos añitos, en fin…, ya veremos si vuelve al redil algún día.

Así pues y dicho lo dicho, ahí van las porciones fotográficas que mes tras mes, hemos ido recopilando al efecto de hacer posible ilustrar  tanto esta pequeña crónica, como nuestro habitual calendario para el 2016,  ilustración que nos acompañará como de costumbre en nuestro particular R.C., sábado tras sábado a la vuelta de cada rodada, como vivo exponente de lo ciclado por el grupo Roda i Pedal que todavía sigue y seguirá sin duda, dando pedales.


¡¡ Feliz 2016 !!

Roda i Pedal ©  


domingo, 13 de diciembre de 2015

Carta de  Roda i Pedal  a  SS.MM. los Reyes Magos de Oriente  

Pues a estas alturas del año y en términos ciclistas, ya podemos decir que lo que teníamos que pedalear, ya lo hemos pedaleado,  así que solo nos quedaría por hacer el usual balance pedalístico, ir preparando el calendario del RC y tras ello, pedir algunos deseos para el 2016, cuestión por la que este año se me ha ocurrido guardar en ésta, nuestra bitácora electrónica, la única carta que a estas alturas toca escribir sí o sí, es decir, la carta la los Reyes, así que vamos allá…

Queridos Reyes Magos:

Como suponemos que ya sabréis,  este año algunos integrantes del Roda i Pedal  en especial uno…),   no se han portado muy bien, cuestión por la que no os vamos a pedir muchas cosas, pues somos conscientes que deberemos “apechugar” con los daños colaterales que este mal comportamiento de algunos, nos haya podido causar a todos, pero a pesar de todo,  vamos a intentarlo y nos conformaremos con vuestra decisión final sin rechistar como buenos bikers que somos. Bueno, pues la cosa está como sigue:


En cuanto a lo material puro y duro, nos conformaremos con poco, así que solo os pediremos unas nuevas mochilas Mule  para Luis y para Salva, ( eso si, a ver si os enrolláis y nos traéis el último modelo )  ya que las que tenemos están “reventás” de tanta ruta y tanto sol,  pues ya son muchos miles de kilómetros los que las llevamos al lomo y las pobres ya piden tierra, y como nos hemos portado muy, pero que muy bien, esperaremos con impaciencia que la noche del día 5 nos podáis complacer.
En cuanto al “pequeñin” del grupo, es decir, Carlos, pues lo que se dice portarse mal "en esencia" no se ha portado,  pero en vistas a lo que ha rodado este 2015 creemos que lo mejor es que le traigáis unas  “ruedicas”  de seguridad por si algún día vuelve a salir con la bici,  no vaya a ser que cuando vuelva a intentar dar pedales, se nos vaya a caer nada más salir de la base y la liemos…,  dicho esto,  “la de carbono último modelo”  que os queríamos pedir para el benjamín del grupo,  este año y en vistas a lo comentado, no vale la pena, ya que a esta marcha podría cristalizarse de estar todo el año colgada del gancho pillando polvo en el garaje; ya veremos si en unos añitos se le pasa la manía de “trabajar” los fines de semana allá por la zona del barranc del Carraixet y a lo mejor entonces…, en fin... ja vorem.

En cuanto al más carabassa del grupo, (a ver si adivináis quién es …), somos conscientes de que para lo sucedido hace unos meses, no hay palabras.  Está claro que no le vais a traer ni tan siquiera un poco de p…carbón,  ya que ni eso se merece, pues se ha portado tan tan tan tan tan tan requetemal, que lo único que sería correcto es que le metamos  no cuneta  no , ¡¡¡ barranco !!!,  día  sí  día también, ya que la que lió en otoño fue de las que marcarán época, y aunque ya le hemos perdonado “un poquito”, la procesión va por dentro y tendrá que hacer nuevamente muchos kilómetros a rueda y invitarnos a muchas cervezas, para que se nos pase del todo el mosqueo y le perdonemos de verdad.

Bueno pues corramos un tupido bike-velo a todo ese despropósito y pelillos a la mar…, así que  apelando a vuestra infinita bondad,  lo que si que os vamos a pedir para él, es que le traigáis TRABAJO, mucho trabajo y un plan intensivo de adelgazamiento, a ver si se le va la tontería junto con esos “kilitos amasaos” y sienta la cabeza de una vez por todas, que el “chaval” ya va teniendo una edad, el muy ca…, como para ir haciendo tontás, asustando a la familia y a los amigos de pedal que aunque no se lo merezca, tanto le siguen queriendo aunque a veces ni tan siquiera se dé cuenta, pero como parece que lo está intentando de verdad, a lo mejor igual os pedimos alguna cosita, pero hoy no…, mañaaaaaaana.

Bien, pues como os decíamos al comienzo de la carta, los fundadores del grupo hemos sido muy pero que muy buenos ( y de ahí lo de laa Mule…, jejeje) , y tras largos debates y análisis concienzudos mientras rodábamos de  “la base a la bassa”  y de “ la  “bassa a la base”, por nuestra parte le hemos otorgado nuevamente un voto de confianza a Kike y le dejaremos vigente el carnet de Roda y Pedal para el año próximo,  eso si, renovable anualmente durante los próximos cincuenta años. 

Si…,  somos un poco blandos, lo sabemos, ya que volviendo sobre el tema, aunque somos sabedores de que lo único que se ha merecido son un par de h…… bien dás, le hemos seguido dando “cariñitos”, aunque nos ha costado lo nuestro no quitarle el saludo y enviarlo “a paseo”  para siempre (  a paseo sin bici, claro…) pero en fin, a veces las personas tenemos tanto bien, que en ocasiones podemos llegar a perder el norte y por mucho que todos se empeñen en marcárnoslo, no hay manera de aguantar firmemente la brújula. En definitiva, somos amigos y alguno algo más, así que como os decíamos, con mucho esfuerzo por parte de todos le estamos perdonando visto que ha dado muestras de propósito de enmienda del bueno.  

Bueno Majestades, no os queremos dar más la vara, únicamente nos resta deciros que si consideráis que tenemos bastantes puntos acumulados por haber rodado más de 3000 kilómetros en este año, homenajeando semana tras semana a nuestra querida “Bassa Barreta”, para el año que en breve comienza,  nos gustaría que nos dejarais también algunos  traks nuevos, algún que otro finde biker y sobre todo, que nuestras montañas sigan ahí como están,  y como guinda y si  en vuestra infinita bondad pensáis que nos lo merecemos, traernos también algunos “sacos de nubes”,  “un saco grande de coneiximent para el más "carabassa” y unos botellones de  “birra fuerzapiernas” que nos ayuden a seguir rodando como de costumbre por esos caminos de piedras y baches entre montañas que tanto nos gustan, y a ser posible  ¡¡ con el grupo al completo !!,  aunque esto último somos conscientes de que está muy pero que muy complicado visto lo visto, pero por pedir que no quede.

Un fuerte abrazo de vuestros amiguitos de Roda i Pedal.

Carlos, Kike, Luis y Salva

P.D.
 No os olvidéis de las Mule ¡eh!!!! 

sábado, 26 de septiembre de 2015

Pico Javalambre - Pico del Buitre

Camarena de la Sierra – Pico Javalambre – Pico del Buitre

Como el Ave Fenix, resucitaras de entre tus cenizas,  para ser de nuevo tu… 
 Anónimo 


Once meses  han pasado, ahí es nada, desde la última ruta subida por Roda i Pedal a esta bitácora.

Y no es que el grupo se haya cansado de pedalear  o que se encuentre en vías de disolución, nada de eso, pues todos los sábados las rodadas por nuestro territorio biker siguen estando ahí, pero… , el pero podría ser, de hecho lo es, tan extenso que el que está escribiendo esta crónica lleva más de un año intentando plasmarlo por escrito, aunque soy tan incapaz como ahora mismo.
Muchas son las explicaciones posibles a un "pero" que son muchos los "peros"…, un compendio de ideas que me aclaren la situación y de paso me permitan explicarla a los demás, pero no puedo, no sé, no lo comprendo… así que nos centraremos casi exclusivamente en la ruta que es lo que importa a los que desde fuera del grupo leéis estas crónicas. 
Si en los últimos años, el mayor enemigo para mi,  eran los horarios de trabajo de quien escribe (Kike), el año pasado se sumó a ello la crisis personal que no ha hecho más que crecer y crecer y que no acompañaba  para nada en las ganas de acumular kilómetros en las piernas. A todo esto  sumémosle la caída a finales del año pasado y el parón forzoso que trajo consigo, un “poquito” de sobrepeso para amenizar los días sin pedales, y tenemos un cóctel explosivo del que se podría extraer que estar haciendo hoy esta ruta es un verdadero milagro. Pero aquí estamos de nuevo,  para contar una ruta que nos hará tocar el cielo de nuestras rutas soñadas, una ruta que me llevará del infierno más personal a la cumbre de todas nuestras montañas,  pues Javalambre, por su proximidad a Valencia,  la consideramos una de las nuestras, y por fin, ya tocaba.
Así que el viernes por la tarde salimos con el 10 metros, el  mismo vehículo que ya alquilamos el año pasado y que tanto juego nos ofreció, volvíamos pues a repetir experiencia.
Las cerca de dos horas hasta el hotel en el pueblo de Camarena de la Sierra nos deja el tiempo justo a la llegada,  de meternos unas birritas entre pecho y espalda antes de bajar a cenar una vez acomodados en las habitaciones. Estupenda cena que sigue regada con más cervecitas antes del rutinario paseo y los cacharritos de rigor de todo finde biker que se precie.

La ruta

Durante el desayuno,  acabamos de despejar las dudas si es que aún las había, sobre el atuendo más conveniente, es decir, ir de corto o de largo. La fresca temperatura a pie de hotel, augura todavía algunos grados menos en la cumbre, razón que con un poco de viento nos podría crear algún problemilla a más de 2000 metros de altitud, sudando y preparados para bajar a altas velocidades; así pues, lo mejor será pasar algo de calor en la subida.
Iniciamos sin dilación el ataque a los 16 kilómetros de subida ininterrumpida que nos quedan por delante, subida que con un porcentaje entorno al 6% de media, no nos asusta, pero en lo que a mi respecta,  si que me da algo de respeto, aunque solo sea porque, en un intento de expiación, voy a subir 15 kilos más que el año pasado.   

La subida nos la tomamos con calma y vamos disfrutando del paisaje como de costumbre: el río Camarena a nuestra derecha, luego una fuente, luego el desvío a la derecha hacia el Balneario (que es por donde volveremos) ahora seguiremos la carretera que pronto empieza a virar hacia el este y se encañona junto al arroyo a los pies de la montaña. 
El otoño apenas empieza a asomarse tímidamente en estos valles, pues los amarillos y rojos característicos de la hojarasca son casi imperceptibles, pero dependiendo de la climatología a estas altitudes, el invierno podría desplomarse sin previo aviso. Pasamos junto al campamento y la carretera gira 1800  para cogerse a la falda de la montaña, y vamos tomando altitud entre una  inmensa pinada que riega de aromas el aire que ávidos respiramos ante el esfuerzo realizado.

 
Hacia la derecha se van abriendo postales de montañas lejanas, de picos entre nubes, de azules desdibujados entre brumas que amenazan algunas gotas a primeras horas de la tarde. Por mi parte voy subiendo a mi ritmo, quedándome atrás cada pocos metros, no porque mis compañeros aceleren,  sino porque no puedo aguantar su constante e invariable ritmo. 
No me asusta la subida, ya se acabará, la subiré toda y lo sé, lo que no sé es cuánto me costará. Mientras subimos, nos encontramos con algunos buscadores de rebollones que parecen adelantarse a la temporada. Al poco, un ciclista de carretera que nos adelanta con un ritmo frenético, pero eso si, solo en equipo ya pesa 15 kilos menos que nosotros, así que yo subo 30 más que él y los compañeros me tienen que ir esperando. Entre tanto sigue la subida y seguimos hablando de todo un poco, haciendo terapia de grupo o buscando soluciones mágicas a los problemas que nos acechan (qué bueno sería encontrar un hada de los bosques…). Al fin llegamos al enlace con la carretera que sube desde la autovía sin pasar por Camarena, y poco después,  llegamos al parking de la estación de esquí. En este punto acaba la carretera de asfalto y el resto del camino, que parece ser que alguna vez estuvo igualmente revestido de alquitrán, pero que ahora es ya de tierra. 

Poco después y de camino en busca de la cota más alta, pasamos junto a un par de balsas que alimentan los cañones de nieve artificial, y nos percatamos del enorme impacto paisajístico que deja una estación pequeña como esta en la montaña, lo que nos obliga a pensar qué será de las grandes estaciones, que incluso fueran de la temporada de nieve, son aprovechadas para el ocio y la práctica de otras actividades deportivas como es el descenso en mountain bike.
Una rampa durilla pero fácilmente atacable,  nos deja bajo las enormes antenas y unas curiosas construcciones a modo de refugios, aunque este no es nuestro objetivo el cual está algo más arriba y por tanto, seguimos adelante. 

Por fin ya vemos la cumbre del Pico Javalambre, el cerro amesetado denominado "La Chaparrosa" , lugar donde está situado el vértice geodésico que marca la cota máxima de todas las cumbres coronadas por Roda i Pedal,  el techo, 2020m. snm. el cielo ya se vislumbra,   el Ave Fenix que resurge de las cenizas y vuela a lo más alto, lo pedalea, lo sufre y lo consigue. 

Llegados a la cima, juntamos por fin nuestras manos al grito del grupo y nos preparamos para las fotos de rigor, para admirar el paisaje tachonado de sabinas rastreras que como lágrimas verdes decoran un paisaje llorado por los dioses, por el fénix, por los numerosos buitres que sobrevuelan majestuosos estas crestas. 

Nos cobijamos rápidos tras el muro de la hornacina, monumento dedicado a la Virgen de las Nieves situado  junto al vértice geodésico, para protegernos del ligero viento que nos enfría por la sudada que llevamos encima.  No hay más que mirar en su interior para apreciar la huella de algún bárbaro al que seguramente le molestaba la imagen de la Virgen, que por los restos presentes, albergó en algún momento la pequeña hornacina, en fin…, sin comentarios. 
Mientras almorzamos divisamos cumbres y les ponemos nombres intentando hacerlas coincidir con la realidad. El drástico cambio de punto de vista nos confunde un poco y nos muestra cimas que nunca antes hemos visto. 

Aun así, ahí están: El Penyagolosa, el alto de Pina, la sierra Espadán o el desierto de las Palmas, esa es nuestra duda. Y por supuesto el pico Buitre, inconfundible con sus gigantescas cúpulas astronómicas coronando la cima y por los buitres que lo sobrevuelan. Ante él,  un hermoso valle con toros campando a sus anchas por el verde y lejano prado. Y las montañas, desnudas de árboles, muestran las heridas que cada año les infringe el despiadado invierno que las azota sin piedad.



Tras las fotos de rigor y la recogida de nuestra “piedrecita verticial” (la número 40 de las 41), cabría destacar una de ellas, la foto que cariñosamente bautizamos con el nombre de .., (bueno, el nombre queda reservado para los que estuvimos allí, sentimos no poder compartirlo...), imagen que nos hizo pasar un buen rato y echar unas buenas risas que ya nunca olvidaremos, por eso la incluiremos tras la del vértice y de esa forma, seguro que al menos nosotros, siempre nos vamos a reír del momento cuando la veamos.  
Pasado el cachondeíto de la toma de imágenes, nos ponemos de nuevo en marcha calmado ya nuestro estómago y por lo tanto, con las fuerzas recuperadas para marchar en busca de nuestra siguiente cumbre, que no es más que el Pico del Buitre, que destaca a lo lejos, llamando con fuerza nuestra atención.
 


En el descenso hacia el desvío, Luis sufre una avería que a priori, parece que pueda arruinarnos la jornada;   el freno delantero no funciona como es debido a consecuencia de una fuga de aceite en el retén de la horquilla, pérdida que contamina las pastillas y a su vez el disco de freno, cuestión que nos obliga a detenernos y limpiar como podemos el conjunto, lamentando la falta de un simple mechero al objeto de poder quemar la grasa acumulada en las pastillas y poder eliminar mejor el aceite contaminante, pero finalmente, tras valorar los daños y poner una solución de emergencia ( imaginación al poder…) podemos seguir adelante con la precaución que impone esta leve avería, leve siempre y cuando no vaya a más, pero eso está por ver…

El valle y los toros pastando tranquilos en lontananza, pronto dejan de ser visibles a nuestra izquierda y aparece a nuestro paso, el camino que nos desviará a la izquierda y que nos llevará hasta la cima de los los observatorios. Un repecho nos dejará ante una bajada que se adentra en un valle y justo allí, atónitos, observamos un camino con una subida que se muestra criminal, y que nos deja sin palabras solo de pensar en subirla, pero afortunadamente y a la vista de lo que nos dice el GPS,   pronto entendemos que no tenemos que ciclarla, ya que ésta es parte del camino que baja hacia el nacimiento del río Arcos. Esa parte del track es un track alternativo,  pues la ruta que seguimos es, cómo no, del amigo Pitarque, casi siempre tan fiable (jeje…) en sus rutas.    ¡¡¡ Ufff !!! de la que nos hemos librado 
Según los mapas, había una zona del track original que no tenía camino, así que buscamos una alternativa y de paso, miramos este track que llegaba hasta la cumbre que ahora buscamos conquistar. Esta alternativa también presentaba perdidas de caminos además de una subida importante hasta enlazar con el otro track. De todas formas vemos que el sendero sigue subiendo al otro lado del valle con algo más de zigzag y por tanto, con algo menos de pendiente. Ya en esta bajada, en realidad, desde que tomamos este camino, el firme nos avisa de lo que encontraremos después, solo que no sabemos leerlo.
La bajada, con mucha piedra visiblemente meteorizada por las duras condiciones meteorológicas que en la mayor parte del año sufre del lugar, nos hace estar más que alerta en todo momento, así que imaginar pues con un problema en el freno delantero que lleva el compañero…;  tras este valle otro valle más amable, nos dejará a los pies de la cumbre, cima que aunque todavía se muestra lejana, su visión nos da el ánimo suficiente coimo para querer llegar cuanto antes.

Una vista espectacular de este paisaje semi desértico, tan árido y rudo como cautivador. nos llevará por fin arriba, al paraje denominado " la Loma Alta" la parte más elevada del Cerro del Buitre, justo donde se sitúa el vértice geodésico. El último esfuerzo para coronarlo nos da el puntito de haber conseguido nuestro segundo premio del día, otro vértice, otra “piedrecita verticial” para la cole, otra foto de grupo y la satisfacción propia del esfuerzo que nos ha traído hasta aquí.

Observamos el paisaje con avidez, pero la avería en la bici de Luis nos sigue preocupando y se impone más sobre la conveniencia o no de seguir uno u otro camino, más que de estar por la labor de sobar el paisaje con la mirada como siempre solemos hacer.  De cualquier forma, exploramos el solitario lugar y damos buena cuenta de lo espectacular del complejo astronómico, el cual parece estar en vías de un definitivo acicalamiento exterior a tenor de las obras que al parecer se están efectuando. 

Contemplada pues la zona, ya hemos visto desde aquí,  la bajada tan pronunciada que tendríamos que hacer para llegar hasta el río Arcos, por lo que la subida al otro lado no parece quedarse atrás en cuanto a desnivel. Al final, optamos por deshacer el camino hasta el desvío y seguir el track de  Pitarque. 

Iniciamos pues el retorno para comprobar que todo este camino es una pequeña locura. El firme está mucho más roto de lo que parecía, las subidas son más intensas y las bajadas no se dejan disfrutar de tanta piedra astillada que dificulta el agarre y te hace temer una caída inminente a cada metro que ciclamos . Al final , los 13 kilómetros que añadimos de ida y vuelta nos dejan un desnivel acumulado casi igual a la otra subida, quizá no nos hayamos ahorrado nada o muy poco,  quizá en la bajada hayamos salido perdiendo, en fin, nunca se sabe.
Desvío y seguimos ruta, ahora a la izquierda, siguiendo un cartel que reza, solitario y solemne , “Arcos de las Salinas”. Un repecho más y ganamos la bajada. Al momento sabemos que no solo no hemos ganado nada,  sino que aquí metidos pagaríamos por un traslado de camino. Nos vemos casi inmersos en un  barranco similar al del año pasado en la ruta de Uña.  La machaca que plaga por doquier el camino, nos hace temer un patinazo del tren delantero en cualquier momento, pues al tener que ir frenando continuamente,  le cortamos la inercia que nos puede salvar de una caída. Así bajamos los casi 5 kilómetros de pista del infierno, poco después, llegamos a un cruce de caminos: por la izquierda sube el camino alternativo que no cogimos, hacia la derecha sube el que tenemos que seguir.

Este también es el tramo donde no se veía sendero en los mapas. El camino es una pista ancha y en buenas condiciones, por fin…, en cambio la otra opción en el  mapa es un camino viejo y abandonado que pasa junto a los corrales del Tayuelo, tan viejos y abandonados como él mismo.  Visto de otro modo: y tras una cómoda aunque aburrida subida por asfalto, nos habíamos acostumbrado a un rodar fino y suave que nos había puesto un punto de sibaritismo en el cuerpo, por lo que un poco de polvo y piedra nos ha devuelto a la realidad de este nuestro deporte, que de haber estado en mejores condiciones hubiera sido todo un lujo, pero también es cierto que nuestra forma de disfrutar de la bici no son las bajadas imposibles, técnicas, trialeras ni con un riesgo excesivo, llámanos aburridos, pero nosotros estamos más por el paisaje y la compañía, rodar en grupo y poder charlar y gastarnos bromas dialécticas a medida que vamos ciclando.  
Iniciamos poco después la subida que nos dejará ver el pequeño valle donde se asientan los viejos  y derruidos corrales y nos encontramos con alguna rampa que aunque exigente,  no nos llega a marear.
Tras una curva de herradura la cosa se recrudece un puntito y ya empezamos a tener la sensación de que esto no para de subir. Es lo que pasa cuando tras muchas subidas,  las bajadas no te han dejado disfrutar de la velocidad del viento en la cara, de las sensaciones fuertes y del subidón de adrenalina que te atiza sin contemplaciones toda buena bajada, un pequeño lío pero se entiende, ¿no? .  Al fin remontamos esta subida y quedamos a merced del paisaje del alto del Collado Buey. Por fin tocamos pista conocida y esta empieza a picar hacia abajo con las sabinas abrazadas al suelo como verdes islas tropicales. Pronto nos adentramos bajo la cubierta del bosque. 

Transitamos la altiplanicie hasta llegar al barranco de La Saladilla, espectacular con sus gigantescas rocas medio suspendidas en el aire, otro repecho y ya por fin, el Collado Buey, la señal, el desvío a la izquierda hacia el Calderón y nuestro camino al frente,  que ya de una vez parece que tiende a bajar.
Vamos cogiendo velocidad  por esta pista ancha y en perfectas condiciones, toda una novedad en el día de hoy;  es un tramo casi recto que nos acelera con un perfumado viento en la cara. Los pinos y la humedad de una tierra fresca y cubierta de pinocha, saturan el aire de olores terrosos, viejos, ya casi desconocidos para los urbanitas que solo olemos en nuestras ciudades a orines de perro por doquier, ¡que tontos somos los humanos ¡ . Una curva de herradura nos devuelve a la realidad obligándonos a frenar de lo lindo, enseguida otra, ambas nos hacen descartar caminos que siguen de frente internándose en la montaña, que tentación…, pero seguimos por la pista principal. Pasamos un par de fuentes y con la velocidad que llevamos pronto llegamos a  la conocida zona de Matahombres, lugar elegido para reponer de nuevo nuestras maltrechas fuerzas tras muchas horas de pedal.

Llegados a tan plácido lugar, nos cobijamos bajo un inmenso ejemplar de pino rojo que aloja bajo sus ramas una gran mesa de hormigón con bancos a ambos lados del mismo componente.  Es tiempo para la comida quien tenga hambre, pues a mí el cansancio no me permite comer, pero al final y ante la insistencia de mis compañeros me obligo a picotear el bocata rendido ante los paisajes que llenan mi memoria, ellos si que dan buena cuenta del avituallamiento que devoran con ansiedad en un abrir y cerrar de ojos mis compañeros.
Comentamos entre bocado y bocado,  la tremenda bajada hecha puré por la que hemos descendido y que nos ha cansado más que la subida, así no hay quien disfrute. Hablamos del título de esta ruta, algo así como que Roda i Pedal resurge como el ave fénix de sus cenizas y alcanza la cumbre: Ave  Buitre, los que van a subir te saludan. (risas…) Es curioso el grado de compenetración; aun por separado habíamos pensado algo relacionado con cenizas, aves, cumbres, resurgir… o es que nos conocemos mucho, o esto empieza a ser ya muy preocupante. 

Estamos a escasos 10 kilómetros del fin de ruta y creemos que ya es todo para abajo, “ja”.  Al poco de salir del área de recreo, nos encontramos con una primera subida suave, luego, junto a unas viejas casas medio derruidas a orillas del Río Deva nos topamos con otro tramo ya no tan suave, ¿o serán las ganas de terminar la ruta que todo se ve “parriba” ?;  poco después comienza una bajada vertiginosa por asfalto y con suaves curveos que parecen aumentar la velocidad, pero lo que aumenta es la sensación de disfrute en cada cambio de trayectoria, la bajada pasa junto al balneario ya cerrado, y desemboca enseguida en la carretera que ya tira de nosotros hacia abajo para llevarnos raudos hasta frenar junto al hotel y dar por terminada otra inolvidable ruta por las montañas, nuestras montañas, todas ellas. 

A nuestra llegada, el saludo de final de ruta no se hace esperar, y pronto bajan las chicas con las frías cervezas de las que daremos cuenta antes de la ducha de rigor mientras nos contamos respectivamente las batallitas del día, recogidos bajo un porche cubierto de parras ya caducas y regados de pronto,  por una suave llovizna que nos recuerda el principio de otoño en el que esta lugar ya está inmerso, lluvia que dará un buen empujón a las setas que ya se adivinan entre los bosques;  nosotros mejor las saborearemos en el plato. Con el cansancio acumulado, no quedan ganas ni de acercarse a la zarza, a escasos metros, a coger unas moras o unos arándanos, que mejor los disfrutaremos en el plato a mesa puesta.
Previo a la cena, unas birritas más tras la reconfortante ducha, devolverán definitivamente el líquido perdido a nuestros deshidratados cuerpos y nos darán por qué no decirlo,  ese puntito que ayude a amenizar el banquete que se avecina.  Acto seguido y tras la buena mesa,  un paseo hasta la fuente de la plaza nos acomoda el estómago, callejeamos por la solitaria zona y volvemos junto al lavadero para seguir con la velocidad crucero, a la ingesta de más cerveza y algún que otro cacharrito, no vaya a ser que baje el nivel;   por Dios, trata de no bajarlo…
Al final los 6 packs de de birras han llegado justitos y llorando al final del finde, un puntito más de calor y hubiésemos tenido un problema…jejeje.  El departamento de logística tendrá que estudiar detenidamente esta circunstancia para futuros findes.

Domingo

Después de un buen desayuno en grupo, nos ponemos en marcha hacia Rubielos de Mora. La bajada hasta la autovía nos hace tener ganas de volver a pedalear,  pues la subida está tachonada de ciclistas con flacas subiendo hacia la cumbre, no sé si parar y explicarles lo que les queda…
Ya en Rubielos, paramos en el hotel de montaña el cual tiene muy buena pinta,  a reservar mesa para comer, y nos vamos a hacer la excursión prevista por fuente Narices y el Arco Natural de piedra que hay por la zona, una pequeña caminata para abrir el apetito de más cerveza. El fallo es que tras pasar por Nogueruelas nos damos cuenta del error; no era subiendo desde Rubielos de Mora sino desde Mora de Rubielos.   Enmendar el error nos costaría al menos una hora de coche entre ida y vuelta, cuestión que tras valorarla, nos hace optar por pasear por las estrechas calles de Rubielos de Mora y disfrutar de su tranquilidad, de su arquitectura y de la limpieza de sus calles comparada con las de nuestras ciudades, sobre todo Riba Roja del Turia que parece el pipican del mundo. 

Para iniciar este paseo con buen pie después del error, hemos tenido la suerte de ver un hermoso cervatillo cruzar ante nosotros y perderse en el bosque tras remontar, como si tal cosa, un pronunciado terraplén que nosotros a pie aún estaríamos subiendo. Ha sido un hermoso regalo de la casualidad.

Tras la buenísima comida, nos aberronchamos en la terraza del hotel contemplando la suave y constante lluvia que no tiene pinta de parar, así que después de varios cafelitos,  nos ponemos en marcha de vuelta a casa, no hay más remedio.

Teruel nos despide con una granizada de las que hacen época, la cual  afortunadamente no la sufrimos en marcha, pero aún llegamos a observar un paisaje blanco que contrasta con la roja tierra y los verdes trozos de bosque que sobreviven junto a la autovía. Solo dejará de llover para que podamos descargar la furgoneta, poniendo así un punto y final de ruta distinto al de otros findes bikers. 

El recuerdo, las fotos y esta crónica, quedarán aquí para que nunca lo olvidemos. Ya estamos planificando el próximo  finde biker de Roda i Pedal  para el  2016. 

¡ Ojalá podamos llevarlo a cabo!




Track de la ruta:  http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10936920

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Crónica fin de año 2014   De Roda  i  Pedal   a…  Rodes  i Pedals” ¿¿??

“ Todo pasa, todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo camino, camino sobre la mar…..”

Antonio Machado

Pues sí,  aunque es una de esas cosas que menos me gustan de la vida, parece ser que todo tiene fecha de caducidad.  Por muchas ganas que se tengan y sin importar la ilusión que uno le ponga, al final, por un motivo o por otro todo proyecto llega a su fin,  como decía el cantautor, todo pasa…. , y bla, bla, bla….

Bueno, pues de esta forma es como ha estado a punto de comenzar esta crónica resumen de fin de año por razones que más adelante esbozaré muy resumidamente, pero que afortunadamente, poco a poco lo que hace unos meses parecía el final de una época, parece haberse solucionado como por arte de magia con el paso de los meses. (sería el calor que todo lo altera…). En lo que a mi respecta os diré, que tras mucho reflexionar y tras muchas horas de pedal en solitario durante este  pasado verano-otoño, he llegado a la conclusión que el poder salir a pedalear, charlar, almorzar y echar cuatro risas con los amigos cada sábado es un  lujo a la vez que una terapia la cual no tiene precio, más allá de lo pura y meramente deportivo que sí.., está muy bien eso de mantener el cuerpo en forma, rodar a tu ritmo, salir a tu hora, elegir destino, etc., etc., pero si pedaleas siempre solo, poco a poco todo se torna más frío y carente de chispa y a nada que te pares un poco a pensar entre subida y subida, tarde o temprano todo acaba convirtiéndose en algo falto de sentido y de lo más importante, que no es más que aquello que realmente mantiene además de tu cuerpo “tu cabeza” igualmente en forma, y es ahí es donde se encuentra ese “elixir” mágico que te impulsa a despertar cada sábado con las ganas de encontrarte con los amigos en busca de esas sensaciones que como un adicto al pedal, sábado tras sábado necesitas.

Bien, pues la cosa empezó por motivos derivados del trabajo de Kike, que ya nos mermó el grupo muchas semanas del año por cuestiones de  incompatibilidad de horarios  como viene siendo costumbre estos últimos años;   después tuvimos la mini lesión de Luis, esa molestia en las rodillas que le impedía poder rodar al ritmo habitual haciendo las rutas demasiado encorsetadas y faltas de ritmo para algunos de nosotros, en definitiva, problemillas que desembocaron en una rotura “provisional” llegando incluso a dilapidar esa maravillosa complicidad que teníamos los sábados de compartir pedal, almuerzo y charla,  que aunque no llegó a dinamitar por completo el grupo, si que causó “desperfectos” a los cuales sinceramente,  costaba acostumbrarse.

Resumiendo lo que ha sido este “atípico” año de Roda i Pedal Enero empezó  “casi” con la normalidad habitual, normalidad que fue decayendo semana tras semana hasta volverse prácticamente insoportable (ciclísticamente hablando, claro está...)  a finales de marzo, por algunos de los problemas comentados. La experiencia ciclista nos indica que cuando se empiezan a tener demasiadas divergencias o gustos diferentes a la hora de rodar,  es que algo pasa, y así fue, hasta el punto de que durante unos meses la cosa quedó de esta manera: 

Kike no podía venir casi ningún sábado, por lo que rodó en solitario el día que podía;  mientras tanto Luis, no podía adaptar su ritmo rodador habitual al de Carlos ni al mío, por lo que salió los sábados también en solitario, rodando al ritmo que le permitian sus rodillas, y Carlos con sus “compromisos” habituales de los ”friday night”, fallaba más que una escopeta de feria, aunque en ocasiones cierto es, acompaña a éste viejuno que todavía le da matarile si se descuida, (claro, como no entrena…) y  así fue la cosa durante muchos sábados, rodando solito por las rutas habituales debido entre otras razones, a las incompatibilidades de rodaje al no poder ajustar mi ritmo al de Luis ni Luis poderlo ajustar al mío, en fin, un p…   desastre.

Así han ido las cosas durante casi medio año, aunque como se ha comentado, todos hemos seguido rodando como de costumbre con la esperanza de que en cualquier momento pasara algo que volviera a reunirnos de nuevo y poder rodar cada sábado “en grupo” con la misma ilusión y ganas que siempre hemos mostrado, ilusión que viene siendo la razón de ser del grupo durante estos casi 20 años de pedaleo continuado que algunos de los miembros de Roda i Pedal acumulan ya en sus piernas y felizmente,  así ha sido y todo parece haber vuelto a la normalidad en este final de 2014.

Este es el resumen de como transcurrió el año pedalístico del grupo:

ENERO
Empezamos como ya viene siendo habitual, con viento, aunque no por ello cejamos en nuestro deseo de rodar como cada sábado y en esta ocasión empezamos con una ruta habitual desde hace ya algunos años  la primera semana del año,  Chiva y sus “Reyes Magos” nos recibieron como de costumbre y esta vez, con un invitado muy especial, Javier,  el cual no sin esfuerzo,  coronó la cumbre del calvario en su primera visita a este precioso lugar en compañía del Roda i Pedal  al completo como no podía ser de otra forma.


FEBRERO
La rutina se instaló en nuestros pedales, y rodamos muchas semanas a la misma zona, nuestra querida Bassa Barreta. Tal vez esa rutina no era más que el presagio de algo que se cernía poco a poco sobre el grupo, aunque nadie lo queríamos ver..



MARZO
Más de lo mismo, salvo alguna semana que Kike pudo compaginar horarios y lograba romper por momentos esa monotonía apática y falta de chispa que como un virus ya se había instalado sin remisión en el grupo, y al final llego ese día, ese momento en que la gota colma el vaso y con ello, las “reflexiones” al llegar a la base se hacen patentes. Hablamos como buenos amigos que somos pero poniendo las cartas boca arriba, sin prejuicios, sin falsedades y sin malos rollos; tras darle un par de vueltas la cuestión que se debate, lo cierto es que de esta forma no podemos seguir, por lo que se plantea buscar soluciones que nos acomoden lo máximo posible a todos. Tras el análisis de las carencias, los gustos, las razones, los porqués, los pros y los contras, la solución es meridiana, si queremos salir sábado tras sábado como siempre, de momento no podemos hacerlo en grupo, salvo en contadas ocasiones como son las grandes rutas de finde-biker, cuyos recorridos resultan más fáciles en cuanto lo que es rodar a ritmos acompasados.



ABRIL, MAYO, JUNIO, JULIO,  AGOSTO y SEPTIEMBRE
Cada uno a su bola…, así transcurrieron estos meses donde cada uno salimos cuando y como  nos acomodaba, ajustando los horarios de salida a gusto del consumidor, unos casi al alba, otros en horario “más humano” pero mucho más caluroso, otros entre semana, otros los sábados, aunque eso sí, al final de la ruta seguimos compartiendo las cervecitas habituales en la base y por lo tanto, manteniendo mínimamente el contacto, eso sí, falto de esas  “vivencias” que es lo más preciado de las rodadas.



OCTUBRE
Y por fin se fue el calor sofocante y con él los malos espíritus que parece ser nos acompañaron a lo largo de  estos meses. De nuevo empezamos a rodar todos juntos resueltos los problemas surgidos meses atrás, y como no podía ser de otra forma lo hicimos a lo grande, marcándonos un fide-biker de los que hacen época, ni más ni menos que  en la Serranía de Cuenca.   Lástima que Carlos no nos pudiese acompañar por su “compromisos” habituales, o tal vez porque quería quedase en casa “solito” y campar a sus anchas, en fin…., si tuviera 23 años y ……   a lo mejor también me hubiese quedado…



NOVIEMBRE
Durante este mes, rodamos felizmente de nuevo en grupo, alternando las zonas habituales de les Rodanes, Sant Miquel, Santa Bárbara, etc., con mucho que hablar, debatir y comentar por ciertos asuntos personales de uno de los componentes del grupo, cuestiones que nos preocuparon al resto más allá de lo normal y que nos hicieron ponernos las pilas a más de uno, con el firme objetivo de sacar del bache, que digo bache.., del socavón, en el que se había metido el gachó. Pero con paciencia, buenos consejos, amistad sincera (y mucha cerveza..), todo se arregla, y poco a poco todo parece estar volviendo a la normalidad, aunque el tiempo tiene su última palabra, razón por la que habrá que esperar, mantenerse en guardia y seguir luchando por aquello y/o aquellos a los que queremos.



DICIEMBRE
Durante este mes volvimos a la normalidad,  al menos en cuanto al pedalear se refiere, con el único “hándicap” de no poderlo hacer al completo, pero en esta ocasión, únicamente por razones de fuerza mayor por parte de dos de los miembros del grupo que no se pudieron sumar a estas placenteras rodadas.  De nuevo han vuelto esas sensaciones de complicidad y de charla, esos momentos de paz y sosiego en plena montaña tras ese primer largo esfuerzo, esa anhelada parada para reponer fuerzas sin importar demasiado el punto de destino, ese bocata al que siempre acompaña esa birrita, ese humeante café, esa charla sincera.., esas pequeñas cosas señores,  son las que realmente  ( al menos bajo mi punto de vista) no tienen precio y son en definitiva las que hay que saber valorar en su justa medida;  no se trata de establecer records semana tras semana, ni de buscar cumbres imposibles, ni de querer descubrir semana tras semana recónditos lugares que impliquen correr riesgos innecesarios, todo eso ya lo hemos vivido y logrado en su momento, “cuando tocaba”, lo que no significa que no podamos hacerlo cuando nos apetezca, pero ahora pienso que lo realmente válido y placentero de cada sábado es algo mucho más sencillo y simple de lo que hayamos podido pensar y está y ha estado ahí siempre… a nuestro alcance, como antaño en aquellos inolvidables días de pedal, naranja y espigón , solo hay que ser conscientes de todo lo bueno que nos rodea, de saber valorarlo en su justa medida y si así lo hacemos, el hechizo está servido,  la fórmula mágica que lo genera es sencilla…, “ Poner en una olla un generoso chorro de charla, al que añadiremos  unas gotas de amistad al gusto, unos pellizcos de risas aderezadas con bromas frescas,  todo ello al dente y bien disuelto en un buen caldo fresco a base de cerveza amasá, y tras remover el calducho resultante al son de unas miles de pedaladas bien trituradas con un ligero y suave picadillo de esfuerzo, sudor y un ramillete de ganas, un poco de humor en rama, y como viento no ha de faltar..”,  la pócima estará completa, así de fácil. 


Seguimos rodando.  Feliz año.