viernes, 31 de diciembre de 2021

Crónica fin de año (2021) 

“La tragedia debe ser utilizada como una fuente de fortaleza. No importa qué tipo de dificultades tengamos, cómo de dolorosa sea la experiencia, si perdemos nuestra esperanza, ese será nuestro verdadero desastre”

“La esperanza es pasión por lo que es posible”

 Dalai Lama / Soren Kierkegaard

 Enero

Empezamos el nuevo año, el de nuestro “25 aniversario” como Roda i Pedal , con un frío del que hacía muchos años no teníamos registros en nuestro país. La ola de frío ártico nos sorprendió de lleno y “Filomena” hizo estragos. Nieve por doquier aunque aquí en “la terreta” y especialmente en nuestra zona, seguimos siendo unos privilegiados; únicamente rozamos los 0º en un par de salidas aunque dependiendo de los lugares por donde ciclamos, bajamos algún que otro grado negativo, cosa que se dejo sentir en nuestra piel (sobre todo la de los pies y las manos…) y que nos obligó a portar vestimenta térmica extra. Aún así, el frio tan intenso aderezado con una ligera lluvia nos obligó por precaución y sentido común, a parar el segundo fin de semana y esperar que la tormenta escampase, ya que rodar sin disfrutar, es algo que ya dejamos atrás hace algunos años y en estas puntuales ocasiones siempre nos espera nuestro estático amigo “Nachete” para darnos bambú del bueno.

La vista de las montañas nevadas a lo lejos, nos amenizó parte del mes que transcurrió únicamente con las novedades meteorológicas, ya que si empezamos con “Filomena” y el frío, lo  terminamos con “Justine” y el viento huracanado, viento que nos obligó a resguardarnos a la hora del avituallamiento en nuestro particular foso anti-ventisca en las tres últimas salidas de mes. En fin…, no quedó otra, eso sí, los regresos fueron endiabladamente rápidos ya que el viento nos “echó un pechito” y nos hizo volar con el consiguiente disfrute a poco que le apretamos un poquito al pedal. 

Por otra parte y aunque “el bicho” seguía acechándonos de cerca, la anunciada inmunidad de rebaño, pensamos que todavía tardará en llegar, por lo que tener paciencia y precaución es lo único que pudimos hacer.  

Febrero

El más corto del año fue un mes calmo, sin sorpresas, lo único destacable fue el encontrarnos con muchíiiiiiiiiisima más gente de lo normal por las montañas que rodamos. El confinamiento parcial y la bajada de persiana de los bares se hizo notar durante todo el mes, y vimos personal por doquier como nunca antes, (familias con niños, sin niños, gente mayor, sabandeños,  caballos, perros, grupos de excursionistas de todo tipo, coches, runners, gili-bikers, buff, un no parar…) , hasta el punto de no poder avituallarnos en los lugares en los que solemos hacerlo y tener que acudir a emplazamientos de emergencia para poder descansar y almorzar con tranquilidad, en fin, un agobio en plena montaña hasta para comernos el bocata.

Mascarilla en las zonas urbanas y a “cara gayola” en el resto, fue la tónica general de febreríco, por lo demás, la bendita rutina nos acompaño de buen grado y nos hizo disfrutar de las salidas de cada sábado pese a la falta de soledad en la montaña que es lo que más nos gusta.

Marzo  

El primer fin de semana estuvimos en vilo por si la lluvia hacía acto de presencia tal y como se anunciaba, pero como es habitual, se esperó al domingo y nos dejó rodar plácidamente como de costumbre, y como no, aprovechamos para inmortalizarlo con la instantánea del mes en un hermoso emplazamiento.

La primavera estaba cerca y por fin volvieron los olores a tierra húmeda y vegetación a nuestras montañas, cosa que habíamos echado a faltar durante muuuuuchas semanas. De hecho, estaba tan cerca que en la tercera salida del mes, salimos en invierno, y ya paramos a almorzar en primavera, una de esas coincidencias astronómicas nada habituales que pasan de cuando en cuando, y esta vez la hemos pillado en ruta.

Por fin y de semana en semana, la montaña fue poco a poco volviendo a la normalidad, y con la apertura de las terrazas y bares, atrás fueron quedando los excesos de personal extra visitante y el silencio y la paz se adueñaron de nuevo de los lugares que en circunstancias de normalidad, suelen estar poco transitados. ( aunque venimos observando que están aumentando de forma preocupante los “gili-bikers”, es decir, esos tipos con bici “disfrazados de biker” y con un altavoz bluetooth a toda leche en la chepa o en la pechera, dando por saco al resto de personal que busca paz en las montañas que viene siendo lo normal ¿no?;  bueno, habrá que tener “más” paciencia…no queda otra ).

La última salida del mes estuvo marcada por ser la última con el horario de invierno, por lo que volvimos durante unas semanas, a producir sombras más largas de lo que venía siendo habitual a primera hora. Otra curiosidad de esas que nos dieron pie para comentar otras y otras y otras…curiosidades, y así fueron cayendo los meses.

Abril

Y comenzó el mes al igual que el anterior, con incertidumbre en cuanto a lo meteorológico, y aunque con nubes amenazantes,  (esperábamos que no se cumpliese aquello de las “aguas mil” …) no se desbarató la primera salida y rodamos como de costumbre que es lo que importa, aunque eso sí, continuamos con la pesadilla de la mascarilla durante todo el mes, tanto en la salida como en la llegada a la base, por ser ésta obligatoria todavía para rodar en zonas urbanas, con la esperanza de que al haber empezado la vacunación masiva, esto debería estar a punto de terminar. Toquemos madera (de pino, claro… )

El fuerte aroma de azahar en el ambiente, fue un claro indicador de que se nos terminaba el postre habitual en los almuerzos, pues de los muchos campos en los que no se recogen las naranjas y de los que nos solemos aprovisionar a menudo, el fruto restante ya está en el suelo, siendo pasto de los gusanos y demás fauna de la zona que darán buena cuenta de tan preciado manjar;  al menos, otros seres vivos lo seguirán aprovechando todavía. Este año no hemos tenido ocasión de probar las “necronaranjas” como el anterior, lo cual fue toda una experiencia…

Mayo

Empezamos mes con la noticia de que cada vez estaba más cerca el final de la mascarilla para rodar por zonas urbanas y aunque no fue ningún drama, resultaba un tanto molesto tener que ponérsela tanto a la ida como a la vuelta con el agobio que da, y más cuando a estas alturas de año, ya empieza a dar señales “el caloret” por estas latitudes.   

En lo positivo, destacar que al menos uno de nosotros lo vacunaron antes de terminar el mes en curso, y por lo tanto el otro estaba en capilla, por lo que a finales del próximo si todo va bien,  esperamos tener ambos bikers los dos chutes en el cuerpo con la consecuente relativa tranquilidad contra el maldito bicho.

El mes discurrió tranquilo, con temperaturas suaves y rutas placenteras en lo que a rodar se refiere, eso sí, obviando el susto del “perrete” (uno de esos que no hacen nada, claro…), que nos visitó en pleno almuerzo y que no tenía especialmente, carita de amiguete, menos mal que unos amables paseantes que como caídos del cielo pasaban por allí en ese momento y viendo el percal, se acercaron para llevárselo, tal vez al ver las caras de acojono que teníamos cuando se nos acercó el animal buscando cariñitos, otra casualidad de esas que si lo pensamos fríamente es rara de coj…., pero así sucedió, desconocemos si también a alguno de ellos lo llamaban “Angel”, como aquel personaje que antaño apareció de repente en circunstancias un tanto complicadas y cuya ayuda resultó inestimable. En fin, seguramente será cosa de las hadas del bosque que nos protegen.

A la semana siguiente fue una abuela sin mascarilla y con un perro faldero la que nos vino a visitar. Sin mediar palabra, se sentó a nuestro lado en pleno avituallamiento, y aunque estaba en su derecho y el perrillo que la acompañaba  no daba “yuyu”, si que tocaba un poco las pelotas al querer como es normal, olisquearlo y lamerlo todo. Nunca entenderé porqué las personas que tienen animales de compañía, tienden a pensar que a todos nos gustan los bichos de cuatro patas y que debes dejarte lamer, olisquear o que se te meen en la rueda de la bici como ya nos ha pasado en más de una ocasión, todo ello sin pensar remotamente que tal cosa pueda molestar, en fin…, es el castigo de no ser uno de esos millones de propietarios de canes que tenemos en este país, y contando con que hay censados alrededor de 20 millones (más que niños…), en algún momento nos tiene que tocar, por mucho que la ley diga que deben ir atados,  etc, etc.;  será por leyes.

Y no terminó ahí la cosa, para rematar el mes, otro perro supuestamente sin dueño, nos visito la última semana, vamos, la cosa ya parecía una plaga perruna. Esta vez el susto nos sobrevino al ver pasar como una exhalación a un perro grandote de raza indefinida (por lo rápido que iba…) al que probablemente terminaban de abandonar. Lo malo del asunto fue que cuando el animal nos divisó y se acercó en modo  “xiquets, aço va en serio”  con intenciones desconocidas;  no se zampó mi bocata que había dejado sin pensar y debido al susto repentino, en el lugar donde estaba sentado, porque el bicho se le veía con tanta prisa y desesperación que únicamente se acercó, nos miró y remiró a su alrededor y se marchó tan rápido como había venido, en fin, un no vivir con esto del mejor amigo de del hombre. (que no el nuestro…)

Y por fin termino el mes del perro y con él, la cercanía del incipiente verano. Mayo fue benévolo en cuanto a sus temperaturas y nos  premió con sábados suaves y cielos turbios con poco sol,  aunque eso sí, tuvimos que pagar un elevado “tributo canino”.

Junio 

El mes empezó suave en lo meteorológico, aunque ya con visos de lo que iba a ser la tónica habitual ante la inminente llegada del solsticio.

Buenas rodadas y mucho de qué hablar como de costumbre, durante las cuatro semanas que tuvo el mes. Calor sin excesos con temperaturas más suaves de lo normal para la época del año durante la mañana, acompañadas de nubes matinales que nos velaron nuevamente el cielo semana tras semana. Esa fue la tónica general del mes hasta la llegada de la semana del 21, cuyo final ya nos presentó sus credenciales para lo que estaba a punto de llegar.

En general, un mes tranquilo y de plácido disfrute por nuestras montañas dándole al pedal de lo lindo (sobre todo a la vuelta), en las que marcamos algún que otro tiempo como si hubiésemos transitado por algún agujero de gusano vistas las horas de llegada a la base, lo cual todo sea dicho, es una gran ventaja al permitirnos bebernos alguna birrita extra por razones obvias. 

Con el mes terminó el uso obligatorio de portar la mascarilla en zonas urbanas, un alivio en aquellas ocasiones en las que todo el aire que precisas no encuentra impedimento.

Julio

El mes tórrido por excelencia no faltó a su cita y llegó apretando como era de esperar, y con él, el fin de las treguas meteorológicas y de las temperaturas suaves. Aún así la suerte nos siguió acompañando, ya que el primer sábado no pasamos de los 31º y tan solo 24 horas después, rozamos los 39º con el primer ponentazo de los días de canícula que barrió la zona hasta bien entrada la tarde, por lo que no se pudo pedir más.

Transcurrió el mes sin percances y con más tranquilidad de la habitual en la montaña, al estar el personal abarrotando ya las playas y chiringuitos con el hambre de sol que se acumulaba tras la primera parte de la pandemia. Aunque el asunto no estaba para echar traca y ya se divisaba la quinta ola azotando el planeta, para una gran mayoría de personal parece que todo esto ya es historia (craso error). Por nuestra parte esperemos que así sea y mientras tanto, nos aprovechamos con ansia de la paz que se respiraba en la montaña, eso sí, con el caloret subiendo a medida que fueron transcurriendo las semanas como no podía ser de otra forma.

Agosto

Mes vacacional por excelencia que obligó en parte, a realizar un corto parón de pedal a cambio de la búsqueda de paz, relax y nuevos horizontes por otras tierras no menos afortunadas.

Aún así, otros rodamos en solitario algo más temprano que de costumbre, a fin de evitar en lo posible el intenso calor al regreso y sobre todo, para no mal acostumbrar al cuerpo y asilvestrar a la burrica, que esperaba ansiosa su dosis de kilómetros, baches y polvo como cada semana.

En solitario visité las tres cumbres en una ruta única (Montiel, Santa Bárbara y  avituallamiento en el alto de Sant Miquel) el primer sábado de mes, aprovechando la vuelta para recoger una buena cosecha de “té de monte” situada en una mina herborística que casualmente descubrí cuando ascendía a trote cochinero en la última subida, infusión que como es sabido y debido a sus particulares propiedades digestivas, antimicrobianas y antiinflamatorias, nos servirá para reconfortarnos en alguna de esas frías tardes/noches de invierno, aliviando la tos, el resfriado o el típico dolor de garganta que en ocasiones nos amenaza con arruinarlos la salida del sábado.

Como viene siendo costumbre, a la vuelta vacacional hubo tema de conversación extra sobre los  recientes lugares visitados y las vivencias acaecidas durante este corto período, y de igual forma y como de costumbre, “la nikoleta” nos inmortalizó en otro agosto, sobre un bello telón de fondo de bosque mediterráneo en una de las zonas habituales por las que solemos transitar.

Septiembre 

Deberíamos destacar a estas alturas de año, que aún sin tener en cuenta las especiales circunstancias vividas durante los últimos meses, en lo meteorológico, el año  también está siendo algo extraño, ya que hemos vivido un verano muy particular al no haber tenido calores excesivos, (cosa bastante rara)  con más lluvia acumulada de lo habitual a estas alturas de año y una potente calima que se prolongó durante muchas semanas, circunstancia particular que nos amortiguó parte del exceso de radiación solar y por ende, nos facilitó semana tras remana las rutas, al mitigar su efecto tórrido sobre nuestra piel.

La lluvia, que cayó torrencial a mediados de mes, reventó los caminos como no podía ser de otra forma, haciéndolos mucho más incómodos en las subidas y más peligrosos en las bajadas, aunque afortunadamente la prudencia, acompañada de un poco de pericia y un mucho de suerte, no ocasionó percance alguno que destacar.

Con la llegada del otoño finalizamos el mes esperando que éste se comporte bien y nos permita rodar sin novedad, disfrutando de nuevo de los intensos olores en la montaña, de la tranquilidad y del fresco ambiente matinal.

Octubre

La temperatura se mantuvo suave durante todo el mes a excepción del sábado 23, en el que la manguita no molestó a primera hora, aunque algunos todavía aguantaron con el equipo de verano, pero aún así, la media fue algo más alta que el año anterior en el que ya rodamos varias semanas con “manguita de serie” a primera hora.

Con esto del cambio climático (que ya está aquí…), la madre tierra se está mosqueando y cada vez son más los avisos a navegantes de que ya hemos llegado tarde…, en fin, por nuestra parte trataremos de no empeorar las cosas y de cuidar de la montaña como siempre hemos hecho, poco más podemos hacer.

En cuanto a las rutas del mes, salvo excepción de un sábado en el que tuvimos “compañía ecuestre” por doquier entre otras actividades “amorosas” relacionadas… :)   la tranquilidad  fue la tónica general en nuestras salidas habituales, aunque el viernes 22 la lluvia hizo acto de presencia a última hora y nos dejo el terreno con más agua y fango de lo habitual. Aún así y con el cielo amenazante, continuamos con la suerte de cara y no tuvimos que abortar la salida prevista, aunque por precaución y a mitad de ruta, nos avituallamos en “Ca Robert” por si las moscas… .

Este año tuvimos nuevamente “cumpleaños en ruta”, algo que no ocurre todos los años. El sábado 30 le cayeron a Salva “62 castañas( la jubilación le acecha…) y seguramente para celebrarlo, observamos que nos habían arreglado la subida principal hasta la cumbre, dado el mal estado en que quedó tras las lluvias de octubre, por lo que ahora solo falta que nos arreglen las bajadas J.

Noviembre

El mes en el que crecen de nuevo las sombras, lo empezamos con una fuerte caída de las temperaturas sin previo aviso como viene siendo habitual (7,6º a la salida de la base), pasando del habitual equipaje de verano al de riguroso equipamiento de invierno, aunque a medida que fue transcurriendo el mes se calmaron un poco las temperaturas, pero el otoño ya parecía quererse instalar y prueba de ello fue la intensa fragancia de “purines” que nos acompañó en ocasiones al atravesar algún que otro territorio bien abonado. Por el contrario y motivo de alegría, fueron las naranjas las que empezaron a tomar color, lo que significaba que pronto podríamos catar el preciado fruto hibernal que luce por doquier.

El sábado 20 se nos terminó la suerte y salimos con “chirimiri”, (será precís… ) pero con la esperanza de que no fuese a mayores. Nuestro gozo en un pozo;  la cosa fue a peor y nos chopamos de lo lindo ya en la ida, por lo que decidimos sobre la marcha, terminar la ruta sin parar al avituallamiento de rigor y dejarlo para la vuelta en la base, pero como los problemas nunca vienen solos, tuvimos el añadido de un pinchazo/grieta en una rueda de Luis que nos hizo parar en multitud de ocasiones para muscular el bíceps dándole al bombín. Desafortunadamente, ni el tubeless pudo mantener la pérdida de aire y líquido a cada metro que avanzábamos bajo la lluvia, por lo que llegamos a la base mojados hasta las trancas, sin almorzar y con un retraso de más de una hora por las múltiples paradas efectuadas, en fin…, alguna teníamos pillar a lo largo del año que nos había perdonado en varios escenarios similares.

Diciembre

Y con el mes y un bizcocho…,  el año tocaba a su fin y como cada año, tratamos de inventarnos algún “atrezzo” especial para inmortalizar con humor la última foto del año,  teniendo ya a la vuelta de la esquina las entrañables fiestas navideñas, y lo hicimos como de costumbre, con una imagen que tratase de evocar las fechas en las que ahora sí, ya estábamos inmersos.

En cuanto a las rutas del mes, el frio hizo su puntual llegada un poco antes de lo previsto en una primera oleada, aunque en nuestras latitudes, no fue para tanto y enfundados en el equipo de invierno y a buen ritmo , rodamos con tranquilidad aunque eso sí, ya con “peucos” desde la última semana del mes anterior. Diciembre y sus fiestas nos premió con alguna ruta extra tanto a principios como a finales de mes, que celebramos como de costumbre avituallándonos en Benaguacil y disfrutando de unos bocatas recién hechos, regaditos con las birritas de rigor.

Concluyendo ya este resumen, decir que ha sido un año más de pedaleo con sus 53 salidas  que no es poco, en el que cada vez somos más conscientes de lo afortunados que somos en muchos sentidos.  Pasan los años y seguimos pedaleando y pasándolo bien con este deporte, es más, personalmente (tal vez sea por los muchos años que un servidor ya va acumulando), muchas semanas a lo largo del año cuando se acerca el sábado y pienso en la bici, me asaltan pensamientos y emociones como aquellas que teníamos allá por el ya lejano 2007 (http://rodaipedal.blogspot.com/2007_08_30_archive.html) cuando la ilusión por rodar en grupo, era un caldo de cultivo que precisábamos mantener activo semana tras semana si o si.  

Pasado el tiempo, esa ilusión sigue estando ahí, latente, tal vez de otra forma más calmada pero presente, y eso es lo la hace realmente importante y por lo que vamos a seguir mimándola mientras las piernas y los pulmones nos respondan.

Y como cada año, el  reto para el siguiente sigue siendo el mismo, es decir, poder completar otro  año más de pedaleo, acumular a ser posible nuevas sensaciones y añadirlas a esta bitácora que tal vez en algún momento futuro, nos permitirá recordar con emoción tanto a través de las palabras como de las imágenes que vamos año tras año recopilando, los muchos y buenos momentos pasados en buena compañía y a lomo de nuestras máquinas de dos ruedas.

 


¡¡ Feliz 2022 !!

Roda i Pedal ©  

jueves, 31 de diciembre de 2020

Crónica fin de año (2020) 

“Lo único que podemos aprender de la historia es que no aprendemos nada de la historia”

 Hegel

Lejos quedaron este año, las 52 salidas de las que pudimos disfrutar el pasado año que ahora termina. El 2020 ha marcado un antes y un después  en nuestra manera de ciclar, de relacionarnos y en definitiva, de vivir tal y como estábamos acostumbrados.

El confinamiento, nos va a dejar no pocos recuerdos de esta maldita pandemia de la COVID-19 que venimos sufriendo y que va a causar tantísimos estragos de diversa índole en nuestra sociedad. Ojalá que cuando cerremos esta crónica en diciembre, podamos decir que esto ya es historia, pero nos tememos que el regreso a la "nueva normalidad" tendrá que construirse nuevamente sobre las ruinas de nuestras antiguas vidas que seguramente y a partir de ahora, van a ser diferentes. Todo esto forma parte de ese "cambio climático" que poco a poco se está produciendo a nivel planetario y del cual todavía algunos necios mortales se resisten a admitir. Sigamos por ese camino y más pronto que tarde iremos sufriendo las consecuencias.

Con la llegada del año nuevo y como de costumbre, buscamos ( al menos) tener las mismas sensaciones en el pedaleo que tuvimos el año anterior, eso significará que todo va bien y que nuestras piernas mantienen la fuerza y el tono muscular que a lo largo de estos 25 años que están a punto de cumplirse, hemos ido construyendo a base de dar pedales y de subir montañas a lo más estilo "biker", es decir, con la única ayuda de la fuerza motriz de nuestras piernas y el fuelle ganado a nuestros pulmones a base de rodar y rodar a lomo de auténticas bicicletas  "vintage", es decir, burricas de 26" (máquinas a las que nosotros cariñosamente denominamos como de "hombre" o de "mujer·", eso sí, full equip, claro...), pero sin ayuda eléctrica como esas que se han puesto últimamente tan de moda, que sí..., las "i-Bikes" para los muuuuyyyyy mayores, novatillos, personas con sobrepeso o con una condición física precaria por diversos motivos tienen sentido, y para gustos colores, faltaría;  máximo respeto, pero hacer mountain bike "a pilas" para los bikers de montaña de pura raza, no deja de ser en puro lenguaje biker, "una mariconada"  (lo digo de forma jocosa, que nadie se ofenda eh, :)  ) ya que reducir o al menos, no mejorar notablemente la condición física cuando hacemos bicicleta , puede resultar cuanto menos contraproducente. En fin, es nuestra opinión que es tan respetable como la del que opine todo lo contrario, pero críticas personales  aparte ya se sabe, el "modelo de negocio" actual es el que es, pero al menos que no nos quieran "vender la moto" y más cuando lo que nos gusta es ir en bici.  

Bien, vamos pues con nuestro resumen pedalístico de este 2020:

Enero

Pasados los sobresaltos familiares de final de año, el mes empezó como toca, es decir, con frío pero tranquilo en cuanto a los asuntos de salud familiar. Este año por diversos motivos, no subimos a Chiva a visitar a SS.MM., ya que ante su ausencia el año pasado y dado que rodamos en grupo ya la segunda semana del mes, decidimos no arriesgar a darnos la kilometrada para que bien por uno u otro motivo, volver a corroborar su ausencia. Ya veremos si el año próximo nos podemos enterar previamente si está previsto que vuelvan a coronar la cima o ya definitivamente, debemos abandonar la esperanza de que los gigantes monumentos de cartón piedra vuelvan a ser plantados como antaño.

Lo que si podemos asegurar es que al menos vimos “camellos”, ya que de regreso a la base y por una de nuestras zonas de paso habituales, nos topamos con un grupo de cuatro mamíferos artiodáctilos, a cuyos lomos paseaban tranquilos turistas guiados por “Paquito” el camellero guía.  (¿nuevo negocio a la vista?)

Por lo demás, el mes transcurrió tranquilo, aunque debido a la lluvia, no pudimos ciclar el miércoles 22, por lo que se nos desbarató la primera “salida extra” y con ella, el “avituallamiento extraordinario” en Benaguacil tal y como teníamos previsto. Otro año será…

Febrero  

Febrerico empezó con algunos almendros en flor y con una máxima de 25º,  ( así es nada…) cosa que no es normal en estas latitudes o al menos no lo era, aunque cada año que pasa, los inviernos son más cálidos y el calor nos castiga durante más meses.  ¿Quién decía que eso del cambio climático era una falacia?;  el que así siga opinando, que compare gráficas de temperatura solamente de los últimos 10 años a esta parte y se dará cuenta que los humanos la estamos liando…, en fin, poco podemos hacer salvo quitarnos ropa y aguantar “el caloret” cuando todavía no toca. En cuanto al resto de las rodadas, se desarrollaron con esa “bendita normalidad” que tanto nos gusta y a la que le rendimos culto sábado tras sábado.

 Marzo  

El mes empezó mal y continuó peor… . En la primera rodada nos sorprendió el viento y sobre todo “el polen” en suspensión que parecía que lo echaban “a capazos”;  Luis las pasó canutas con la alergia y el picor de ojos y nos vimos obligados a avituallarnos en “el forat” a fin de alejarnos aunque solo fuese un poquito del “pinocentro” y protegernos mínimamente del viento fuerte, aunque ciertamente nos valió de poco, por lo que resultó un sufrimiento hasta llegar a la base y dar por terminada la ruta.

La primavera se adelantaba definitivamente casi un mes y aunque las mañanas son algo fresquitas, pasado el mediodía el sol avisa de que va a pegar fuerte este verano, ya se verá.

Aunque las buenas sensaciones en las piernas y la cháchara animada como toca cada sábado han estado presentes como es habitual, únicamente tuvimos una oportunidad para hacerlos la foto del mes y menos mal que la aprovechamos  (aunque con cachondeito; quien nos iba a decir al que se nos venía encima…) , el maldito “Coronavirus” y el “Estado de Alarma” nos obligó las siguientes 10 semanas a permanecer en dique seco y solucionarlo en casita a base de potrilla, es decir, con sesiones de spinning para que las piernas no perdiesen tono muscular hasta que se levante la veda, cosa que está todavía por ver y que pasado el sábado 21 tiene muy mala pinta. Esperemos que esta pandemia pase pronto y que no nos traiga consecuencias más allá de un maldito recuerdo.

Abril

El mes transcurrió con la tónica del anterior pero tirando a peor…, ya que no rodamos ni tan siquiera una vez, algo insólito que ha roto todos nuestros records. Nunca en casi 25 años que llevamos pedaleando, ninguno de los miembros de Roda i Pedal al unísono habían dejado de rodar durante un período tan largo.  Esta pandemia nos va a dejar más de una cicatriz, esperemos que tan solo sea mental. Por lo tanto continuamos todo el mes en dique seco a base de potrilla, machacándonos con nuestro amigo “Nachete” que ya es como de la familia, y después haciéndonos unas “video-tele-birras” para contarnos las novedades y vernos las caras a través del ciberespacio pasado el medio día, no vaya a ser que tanto sol nos vaya sentar mal… :). En fin, toca aguantar.

Mayo

Más de lo mismo. Continuamos con la misma marcha, es decir, sin poder salir a fecha del primer sábado de mes. Nuestras expectativas estaban puestas en la tercera semana, pero se retrasó hasta la cuarta del mes en la que al haber pasado a “Fase 1”, ya pudimos ciclar, aunque eso sí, con las limitaciones pertinentes claro. La primera salida desde el pasado 21 de marzo fue casi como una contrarreloj, ida y vuelta a  “la montañeta” rodando a más de 200 metros de distancia y a todo trapo,  todo para que nos diese tiempo de llegar a destino y posteriormente a la base antes de las 10:00 A.M. tal como indicaba la normativa vigente. 

Esto nos permitió al menos, reencontramos con las sensaciones del pedaleo real, ( además de con montones de grupos de bikers en la misma zona saltándose a la torera la normativa y pasándose por el forro las normas establecidas de distanciamiento…) con el aire puro y fresco del campo y sus aromas que nos reconfortaron tanto como antaño. Toda una experiencia que esperamos poder ampliar en las próximas semanas, si es que las autoridades competentes nos van abriendo los caminos que nos conducen a nuestras queridas montañas habituales, pero todo sea dicho, al menos esto ya es pedalear.

Como no, aprovechamos también la rodada para sacar a pasear a “la nikoleta” que esperaba paciente en su fundita y hacernos la foto del mes, a fin  de inmortalizar un momento tan especial que esperamos no vuelva a producirse jamás, todo ello guardando las distancias como se puede ver en la imagen, claro. :)

Finalizamos este mes de cinco semanas con la misma ruta del Mirasol, y ya con la nueva normativa de poder rodar juntos aunque todavía manteniendo la franja horaria restringida, eso sí, para homenajear el mes y tan especial circunstancia, subimos y bajamos  “la montañeta” varias veces, a fin de emular las sensaciones habituales de los sábados y a la espera de la esperada “Fase 2”, la misma que posiblemente nos permitirá volver a nuestro entorno habitual y a un horario más amplio, aunque nosotros de todos es sabido, respetamos la norma dermatológica por antonomasia de estar en la base a echarnos unas birritas fresquitas al gaznate  "antes de las horas centrales del día”.

Junio 

Y con la entrada del mes, por fin la “relativa normalidad”. Fase 2 que ya permitía rodar en grupo así como cambiar de población, siempre y cuando no estuviésemos entre las 10 y las 12 AM, (horario del paseo de los mayores), rodando por zonas urbanas.

Volvimos a nuestras montañas con la alegría de volver a sentir de pleno la naturaleza a nuestro paso, los olores a tierra labrada (y abonada y fumigada… )  y la especial sensación de libertad de ver los viñedos ahora ya con hojas y con el incipiente fruto que ya se observa en sus brotes, pasados casi los tres meses de sequía pedalística. Finalmente han sido 10, las semanas sucesivas sin poder rodar por nuestras montañas de siempre, pero por fin parece que ya vamos viendo la luz, así que  vamos a tratar de disfrutar al máximo de la ruta de cada sábado.

Ahora bien, también dejamos atrás el tibio sol de la primavera del que apenas hemos disfrutado este año, para reencontrarnos de lleno con un Sol en toda regla que nos recordó que aunque nos hemos saltado una estación, Lorenzo está ahí, ya casi en lo más alto y esperando para darnos cañita brava. En fin, no queda otra que hidratarse y ponerse crema solar a gogó y sobre todo, no pensar demasiado en el calor porque todavía es pronto, aunque en este primer sábado de junio ya nos dejó algún que otro principio de surco (a unos más que a otros, claro…), será la falta de costumbre.

El resto del mes fue un placentero deleite que nos devolvió de pleno a la normalidad aunque tomando las precauciones de rigor (sin tocar y con las nuevas “mascarillas deportivas” en la mochila por si acaso, claro…), pero al menos, esta “nueva normalidad” nos permitió realizar nuestro deporte y zamparnos unos bocatas del 8 en plena montaña, con su cervecita, su cafelito y su ayahuasca como mandan los cánones.

Julio

El mes empezó fuerte en cuanto al calor se refiere, los “ días de las canículas” están a la vuelta de la esquina y hay que mantenerse bien hidratado, aunque de momento el calor no es excesivo. De cualquier forma el veranito se hizo notar y nos calentó el lomo de lo lindo sobre todo al regreso de las rutas, aunque este año con el nuevo horario que hemos reestrenado, al salir un poco más pronto (como cuando empezamos),y volver una hora y pico antes tiene sus ventajas. (p.e., podemos beber más cerveza en el R.C. )

A estas alturas de año, ya se hace notar que la gente tiene ganas de “playita”, (y más este año…) porque los bikers han disminuido notablemente en comparación con el primer mes tras el confinamiento. El remanso de paz al que acudimos semanalmente está desierto, al menos los sábados, aunque por desgracia observamos que los vándalos siguen haciendo de las suyas;  han destrozado parte del vallado así como algún que otro elemento del mobiliario que todavía quedaba en este precioso lugar, en fin…, lástima no contar con un “ébolacoronavandalirus inmediatus” para que le reventase la cabeza ipso facto a todo aquel que destroza por destrozar y ensucia por ensuciar, dañando la naturaleza sin otro objetivo que hacer el mal sin ningún sentido. Esos malditos salvajes hijos de .., bueno, no me quiero calentar;  así que hay que respirar hondo y aguantar, es lo único que podemos hacer, además de adecentar la zona semana tras semana de papeles y residuos de todo tipo que algunos guarros que visitan la zona, dejan a su paso.

El mes también nos dio para sorpresitas, ya que algunos se pasaron “de lavada  con la Karcher y tuvo sus consecuencias inmediatas, en fin, nada que no puedan tapar unos buenos calcetines…, jajaja. “ Tu lávala, lávala con agua…” como decía el petroleador de Quart, jajaja.

Agosto  

Y llegó agosto y con él, más calor, caminos resecos y polvorientos bajo un sol de justicia que nos obligó a coger distancia en las bajadas por la nube de polvo que levantamos a nuestro paso.

El primer fin de semana, marcamos los 35,4º, aún regresando mucho antes del mediodía solar, pero el primer día de volver con surco estaba servido, y el agarrotamiento en las piernas a final de la ruta se hizo patente en las piernas de Salva, cuestión que nos obligó a levantar un poco el pedal para llegar a la base “en reserva” y sin agua en la camelback, pero pedaleando.

El mes de las vacaciones por excelencia, nos trajo algún que otro involuntario descanso, primero Luis y su semanita Navarra, y luego Salva and family al completo, por tierras catalano-aragonesas,(pero muy al sur, eso si…) circunstancia que nos privó de alguna ruta en común y nos hizo rodar en solitario en semanas alternas, aunque finalmente pudimos compensarlas en parte, con alguna salida de miércoles en la que visitamos como de costumbre, a nuestras queridas “tortilleras” de Benaguacil.

Septiembre 

El mes lo empezamos con ganas, tal vez porque el pasado agosto no rodamos lo que nos hubiese gustado y con mucho que contar, a tenor de los viajes realizados, pero afortunadamente las montañas seguían ahí, aguardando nuestra visita semanal, y este año con un nuevo verdor que hacía tiempo que no observábamos, que sigan así.

Comenzamos con problemas mecánicos en la burrica de Luis, que tuvo que desempolvar a la vieja Marta que aunque algo más incómoda, se portó bien y fue una fiel sustituta mientras venía el amortiguador de Dafne. Y es que los años no pasan en balde incluso para las burricas, que se van cargando de kilómetros a medida que van pasando los años.

Sin más sorpresas,  (si nos olvidamos de “coquito” y de “hojitos”, que casi nos revientan sendos almuerzos…) transcurrió el mes plácidamente, aunque la segunda semana pudimos haberla liado, ya que de camino hacia la cumbre, unos salvajes que bajaban “fent el áca” adelantándose e invadiendo el carril de subida, nos sorprendieron en una curva y a puntito estuvimos de tener un percance de los gordos, en fin…, afortunadamente todo quedo en un susto, aunque deberemos aumentar la precaución en este tipo de tramos, no queda otra.

El tiempo a estas alturas del año se portó bastante bien, calor sin excesos y buena temperatura a la salida de la base durante las primeras semanas, lo que nos permitió rodar con comodidad y a buen ritmo. En la tercera semana rodamos lo que iba a ser la última del verano y el último sábado se hizo notar, primera bajada notable de temperatura con fresquito mañanero de 16º a la espera de lo que nos depare el resto de equinoccio, esperemos que sea benévolo y nos permita rodar con normalidad.

Octubre

El mes empezó con otra bajada notable de temperatura, sobre todo debida al viento y al par de litros de lluvia de la tarde del primer viernes, lo cual nos dejo los caminos menos polvorientos y con agradables olores a montaña, obligándonos a ponernos la camiseta de manga larga para rodar más cómodos, sobre todo en la salida de la base con poco más de 13º.

El resto de las salidas transcurrieron con la normalidad deseada. Los muchos temas que debatir, nos amenizaron los almuerzos a mitad de ruta. Buenas rodadas a trote cochinero sobre todo en los regresos a la base, fueron la tónica habitual que nos subió la temperatura corporal en ocasiones  incluso más de lo deseado, y es que cuando las piernas están bien y los pulmones funcionan a pleno rendimiento, el pedaleo en modo contrarreloj está servido.

Noviembre

La lluvia hizo por fin acto de presencia y como en ocasiones por estos lares, lo hizo a lo bestia.

El primer y último sábado de mes con más de 100 l/m2 caídos a final de cada semana, nos hizo temer por sendas salidas, pero como de costumbre y aunque con algo de miedo en el cuerpo por si pillábamos la monumental, salimos con muchas dudas, pero finalmente nos respetó en ambos casos como de costumbre y pudimos rodar con cierta tranquilidad, a no ser por las impresionantes roderas que la lluvia había abierto por nuestros caminos habituales.

La montaña estaba que chorreaba, pero el fuerte olor a tierra mojada y los verdes luminosos de los pinos, nos alegraron las rutas de principio a fin.

Por si las moscas, la imagen del mes cayó a la primera de cambio, y ya forma parte de un calendario al que solo le falta una para completarse. A ver si este año las hadas del bosque nos protegen un poco más que el anterior y podemos finiquitarlo sin sustos ni sobresaltos.

Diciembre

Y por fin llegó diciembre y como era de esperar, el frío intenso, cosa que no impidió nuestras salidas semanales y un par de salidas extras a mitad de semana, aprovechando las fiestas de principio y vacaciones de final de mes, rodadas extra que celebramos como de costumbre en nuestro rinconcito de Benaguacil, ésta última y en estas fechas adornado para la ocasión como se ve en la instantánea, aunque con frío, eso si.

El año ha sido complicado a nivel general por el maldito COVID-19 que parece no querer marcharse, aunque siendo optimistas, podría haber sido peor.  De momento no lo hemos pillado y esperemos seguir así hasta que la ciencia pueda solucionarlo y nos inoculen el deseado remedio, solo queda seguir cumpliendo con las normas establecidas como hasta ahora y tocar madera aunque sea de pino, y nosotros de esa madera vamos sobrados.

No obstante y con la que ha estado cayendo, todavía hemos rodado en 43 ocasiones, aunque es verdad que algún que otro almuerzo en Benaguacil nos ha tumbado, pero no podemos quejarnos. Ha sido otro año más de pedales y buenas sensaciones que nos han mantenido en forma los pulmones, “las patas” y sobre todo “la mui”, ya que durante estos más de 2000 km. que les hemos metido a las burricas, no ha faltado el humor y la buena charla reparadora.

Finalmente cabría destacar la última ruta,  que ha sido “especial” tanto por ser miércoles como por el intensísimo frío que nos ha caído, el cual no nos hemos podido quitar de encima hasta llegar al IV Misterio del calvario :). En fin, resumiendo podemos decir una vez más que ha sido un año sin caídas, con buena salud y mejor feeling , ¡ que más se puede pedir !.

Como decíamos el año pasado hay que tener presente esa gran verdad de que “ no se deja de pedalear cuando se envejece, se envejece cuando se deja de pedalear” y de momento nosotros todavía aguantamos, así que eso es muy buena señal.

Nos seguimos viendo el año que viene por esas montañas a ver si somos capaces de completarlo de nuevo, y como siempre, la imagen resumen del año pedaleado.

 


 ¡¡ Feliz 2021 !!

Roda i Pedal ©  

martes, 31 de diciembre de 2019


 Crónica fin de año (2019)

"Hasta donde el cuerpo aguanta, somos personas normales.., a partir de ahí, somos bikers"

Este año nos hemos propuesto pasarlo lo mejor posible en todo lo relacionado con el pedal. Los años van cayendo al igual que los kilómetros, y no están para ir desperdiciándolos a lo loco.  Así que en nuestras rutas intentaremos sumar y aprovechar todo aquello que pueda hacernos sentir mejor; rodar, charlar y/o filosofar, en definitiva, disfrutar de la montaña y de la mutua compañía, es decir, todo lo que termine en "ar" o incluso en "er" nos parece bien, así que vamos con el resumen de lo vivido en éstas últimas 52 salidas que ha tenido este 2019 que ya termina.

Y para empezar cada mes y siguiendo con una tónica "similar" a la del año pasado, (pero al más puro estilo biker), incluiremos una frase "filosófica" de esas que todos los bikers hemos oído alguna vez en ruta, y que nos han hecho el sufrimiento de la subida, algo más llevadero aunque solo haya sido por un instante; allá vamos:

Enero 
En ciclismo, todo te da por... detrás menos el viento, que siempre te da de cara.

Otra vez Enero y con él, el frío intenso a partir de la segunda semana del mes. Como cada año, la Virgen del Castillo en Chiva nos vio llegar puntuales el día 5,  tras marcarnos una buena subida al trote chochinero, y cuál  fue nuestra sorpresa cuando todavía con las pulsaciones desbocadas al llegar a la cima, no encontramos la imagen esperada, es decir, a los Reyes Magos que desde hace al menos diez años que los visitamos, adornaban el lugar con sus imponentes imágenes de cartón piedra.¡Que desilusión!, en fin, no sabemos el motivo pero tuvimos que enviar nuestras cartas por paloma mensajera con la esperanza de que llegaran a tiempo. 
Menos mal que en esta ocasión éramos tres y en la foto de rigor, pudimos suplir a SS.MM. posando “como reyes” en el mismo lugar que tantas veces ocuparon éstos. 
Desde aquí, hacemos un llamamiento a quien corresponda, a fin de que vuelva pronto tan bella tradición, ya que no fuimos los únicos en quedar sorprendidos. Volveremos… 
El resto del mes siguió como se esperaba, tranquilo pero con heladas por doquier que nos hizo buscar el bendito sol de “la terreta” a la hora del avituallamiento.

Febrero   
En la bici, el dolor no es permanente, el orgullo sí.

Febrerico el corto empezó como terminó enero, con frío pero con los almendros ya en flor, lo cual significa que el crudo invierno parece haber pasado, cualquier año se nos va a quedar por el camino, al tiempo…
Semana tras semana, el calor fue aumentando, y sin llegar a ser ni mucho menos agobiante, aunque con mañanas a la salida de la base algo frescas, si que nos ofreció unas rodadas placenteras con un tiempo increíble para la época del año en la que nos encontramos. Sol por doquier y pocas nubes fueron la tónica del mes, que terminó sin darnos apenas cuenta.

Marzo  
Para subir pulmones y para bajar cojones.

El mes de la primavera por antonomasia, confirmó lo que ya veníamos disfrutando del anterior, unas temperaturas primaverales aunque eso si, la lluvia sin dar muestras de asomo. A principios de mes ya son casi 80 los días sin caer ni una sola gota en nuestra zona y los caminos empiezan a resentirse, no hay mas que ver las burricas cuando llegamos a la base. Todo esto hace que el alto contenido de polen en el ambiente, nos empiece a atacar sin piedad y al llegar a casa necesitamos más cerveza de la habitual…, será por eso ¿no?;  al menos es lo que le digo yo a mi mujer cuando me ve “asaltar” la nevera nada más llegar, en busca del líquido elemento, jejeje.

Cabe destacar, que últimamente hemos visto más jóvenes y menos “chavales” de más de 50 ciclando por la zona. Será que hay nueva hornada de bikers que vienen a sustituir alguna remesa de los que ya hace mucho que nos consagramos. De momento, a nosotros todavía nos queda mucho pedal y muchas subidas (y bajadas…) de las que disfrutar.
Otro dato curioso que hemos de remarcar este mes, es el que hemos comido las primeras “necro-naranjas” de nuestra vida y será por eso que estaban “de muerte”.  Lástima de naranjal haya pasado a mejor vida. RIP. 

Poco después de la primera quincena en la que Salva ya se había vestido de corto la semana del 16 para subir a San Miguel, (Luis estaba de vacaciones, como siempre en estas fechas…),  volvió el fresquito y por fin, las lluvias retornando afortunadamente a la normalidad meteorológica como cabía esperar y por lo tanto, vuelta al equipaje de invierno. El mes y sus cinco salidas no dieron para más.

 Abril
¡ Yo me bajo de la bici como me da la gana ! (vocea el que se acaba de caer ).

Por fortuna, ya hace más de un año que  Roda i Pedal  no ha tenido que decirle a nadie la frase que encabeza el mes. Toquemos madera y que siga la racha.
El mes transcurrió como tocaba, es decir, apacible, fresco, con fortísimos aromas de  azahar conforme avanzaba el mes, y con un sol primaveral a la vuelta de  todos y “casi” todos los sábados que ciclamos, ya que el penúltimo sábado del mes, el viento y la lluvia nos impidieron la rodada ( que no el almuerzo tras la sesión indoor de spinning con nuestro amigo Nachete), es más, hoy se cumplen 4 años de la última ruta que rodamos con Carlos, el benjamín de aquel grupo “multitudinario” que en su día fuimos. Casualmente este mes y en una de las rutas, nos desviamos hacia un lugar que visitamos en su día y al que hacía muchos años que no habíamos regresado, por lo que volvimos para hacerle una visita ( y una foto, claro…)  al magnífico pino monumental de la Masía de Porxinos, el cual seguía igual que la primera vez que allí estuvimos en tan apacible lugar  y con el grupo al completo, una fría mañana de otoño, en concreto, la ruta nº 78 acaecida un 21 de octubre de 2009; casi 10 años ya y parece que fue ayer…

Las rodadas se sucedieron tranquilas, disfrutando del paisaje y la montaña, a lomo de nuestras máquinas de pedalear, todo un lujo que todavía es gratis, ¡increíble!; tal y como les comentábamos a los guardias voluntarios a los que tuvimos el placer de saludar en la citada masía, esa gente extraordinaria que vigila estos tesoros de forma totalmente altruista y que trata de mantener a raya a esos descerebrados que queman rastrojos en días con fuerte viento…   

Mayo  
Nunca dejéis que mi mujer venda la bici por el precio que le dije que me había costado.

Este mes como de costumbre, supuso el cambio de indumentaria definitivo por el “uniforme” de verano. La temperatura suave a la ida y con el sol ya situado en lo alto a la vuelta, era un claro anuncio de que el veranito ya nos acecha.
Debido a esta circunstancia, volvimos a nuestro “remanso de paz” habitual a la hora de avituallarnos, disfrutando del silencio y el canto de los pájaros que en ocasiones parecen vigilar nuestra respetuosa visita . “Manolito” en cambio, no  dió señales de vida, por lo que supusimos que  habría cambiado de hábitat al echarnos tantos meses en falta. J

Este mes vimos en ruta lo que nunca habíamos visto, y mira que hemos vistos animales, toros, vacas, caballos, burros, jabalíes, cabras, ciervos, erizos, conejos, perdices, liebres, gatos, córvidos, carroñeros, pájaros de un sinfín de especies, y un largo etc.,  pero hasta hoy, nunca habíamos viso un “camello” en modo paseo con su dueño montado en la joroba, toda una novedad sin nada que reprochar, cada uno tiene sus preferencias de transporte a la hora de salir de paseo por el campo, jejeje.
En fin, solo añadir que el 18 nos libramos de una gran chopada por poco, ya que fue llegar al casa y al rato cayó una buena, pero las nubes que ya son viejas conocidas de trayecto y nos respetaron una vez más.

Junio   
 La única diferencia entre un niño y un hombre, es el precio de sus juguetes.

El mes empezó sin sobresaltos meteorológicos, y a pesar del caloret que ya empezó a dar señales de vida justo a mediados de mes en el camino de vuelta a la base. En general hay que decir que no apretó demasiado ( si no contamos el último sábado que nos cayeron 37.7º claro…) , y todo fue aún más placentero de lo que se esperaba a estas alturas de primavera. Y continuando con las sorpresas, ese mes no fue un camello con lo que nos topamos, sino tres humanos con sendos ¡scooters de una rueda! en plena montaña, ya veremos que es lo siguiente 

 Julio
Después de la subida viene lo mejor…

Con el verano ya plenamente instalado, empezó el mes como lo dejamos. El primer sábado marcamos 34.5º y ya no abandonamos el agobio en lo que restó de mes, vamos lo que se esperaba, eso sí, a las horas centrales del día, en casa, como dicen los del tiempo en la tele J, a fin de evitar “sofocos” o peor aún, que te de una h….. de calor.

Las nubes ni estaban ni se les esperaba, así que solo nos quedó darle a la “mui” al son del pedaleo a fin de olvidar el calor, y al igual que  cuando  hemos tenido una emergencia, regresar por el “super forat de cuc” que nos recorta la ruta de regreso en dos o tres kilómetros, que con estos calores y el sol zumbando de lo lindo a rayo partido, siempre es de agradecer, y sobre todo a sabiendas del peligro que supone como todo buen biker debe conocer, que en verano es extremadamente peligroso alargar el tiempo de pedaleo sin echarse una buena birra fresquita a “gaznate gayola” nada más exista esa bendita posibilidad.

En fin, a estas alturas las vacaciones están cerca y eso siempre da ánimos para continuar con la ruta semanal sin desfallecer, pero bikers lo que se dice bikers, no hemos visto muchos este mes, ¿porqué será?  


Agosto
Ojos que no ven, árbol que te comes.

El mes empezó con el parón vacacional obligado, ya que Luis estaba ausente y Salva “en solidaridad con su hermanito”, se quedó en la cama un ratito más, aunque esta especial circunstancia no significaba que tuviese que perdonar el nivel habitual de cervecitas durante el resto de la mañana J , con este calor, que otra cosa se puede hacer…

De vuelta ya el día 10, continuamos donde lo dejamos; sol abrasador a gogó y buenas pedaladas al son de la charla, contándonos las novedades acaecidas estos últimos días cada uno donde los haya pasado. Buenas sensaciones y caminos solitarios que nos corroboran que el kilómetro se vende caro por estas latitudes pasadas las 12:01 p.m.

Los caminos polvorientos, la hierba amarillenta, las cigarras a pleno pulmón, y las viñas en su máximo esplendor, son señales inequívocas de la época del año en que nos encontramos. Ciclar sin pensar en Lorenzo es de lo que se trata; esto te permite llegar a la base sin una circunvolución cerebral extra en la cabeza, vamos, lo que en el  lenguaje coloquial biker llamamos llegar con un “surco” o “raya” en el coco debido al esfuerzo y la temperatura corporal que se alcanza. Esto solo se soporta con buen rollo a la sombra de los pinos, una birrita fresquita a la hora de almorzar, y sobre todo, la esperanza de un buen refrigerio a la vuelta, sin olvidar una siesta del ocho que tras una placentera ducha y un buen plato de hidratos de carbono a libre albedrío, todo ello claro está, bien regado con zumo de cebada, viene a ser el resumen de la mañana del sábado con cincuenta o sesenta kilómetros de montaña en las piernas. Así es como se soporta una salida en bici en los meses que aprieta el amigo Lorenzo de lo lindo.

 Septiembre 
Para jugar al fútbol se necesita una pelota; para hacer mountain bike, se necesitan dos.

Empezamos el mes con peligro inminente de lluvia, que no nos desanimó la primera semana e hicimos pleno, ya que terminamos la ruta sequitos, al menos de agua de lluvia.
No fue así la segunda, que ante la que había caído la noche anterior (más de 100 l/m2, decidimos no arriesgar, y esta sí que fallamos pues ya no cayó una gota el resto de la mañana. El tercer sábado del mes y último del verano, seguimos con la misma tónica, lluvia durante la madrugada y a primera hora, pero de nuevo volvimos a arriesgar y volvimos a acertar, ni gota durante la ruta aunque la amenaza nubosa fue constante. Al menos en estos días inciertos climatológicamente hablando, rodar es un disfrute, ya que los olores a tierra mojada y a las plantas aromáticas de la montaña no tienen precio. Si  eso le sumamos una buena temperatura y ganas de rodar, la ruta se vuelve simplemente perfecta.

Y como era de esperar, el tiempo se calmó y el último del mes, la temperatura rozó los 30º y nos hizo recordar las rutas de pleno verano. En fin, como siempre por estos lares, el calor no nos abandona hasta bien entrado Octubre o…..

Octubre
No se deja de pedalear cuando se envejece, se envejece cuando se deja de pedalear

Y con él, entramos ya en el último trimestre del año. Las viñas caducas y los montones de hojas muertas por los caminos, marcan la tónica otoñal que nos acompañará durante casi 90 días, aunque a juzgar por la temperatura nadie lo diría. El sol, ya visiblemente bajo, sigue calentando de lo lindo sobre todo a la vuelta y por ello, el “veroño” parece una nueva estación que vamos a tener que aceptar si esto sigue así.

Por lo demás, las rutas se sucedieron tranquilas como de costumbre, salvo algún altercado puntual como el que hemos bautizado a un nuevo personaje al que desde ahora llamaremos “el cacique” , un cacho carne con ojos que tras casi atropellarnos marcha atrás, todavía quería tener razón (que si me vieras con traje, que si no sabes quién soy yo…), en fin, que cada vez cuesta más obtener una disculpa de quien se equivoca, serán los tiempos.

En lo positivo, este mes tuvimos un miércoles de ruta, y lo celebramos avituallándonos en Benaguacil, cosa que ya hemos convertido en costumbre en estos días extra de rodada. También resulta destacable que el que redacta estas líneas, se hizo la última instantánea para el calendario anual con 59, ya que la próxima será ya con “60 tacos” y muchos, pero muchos kilómetros en las piernas. Ojalá, quede alguna que otra decena de crónicas que escribir, buena señal será. De momento habrá que celebrarlo como merece la ocasión, es decir, a lo grande y en buena compañía.

Noviembre
En la montaña y con la bici, todo lo que baja, sube.

Pues como decíamos ayer…, ya ha caído otro y con él,  la primera ruta con 60 castañas y tres días no se hizo esperar, así que como el primer finde de mes tocaba foto, pues nada mejor para el recuerdo por partida doble.

En lo meteorológico, todo parecía seguir igual, ya que el mes empezó con máximas de “ casi 29º ”, así es nada, por lo que rodamos con la certeza de que cualquier sábado a no tardar mucho, nos vendría de golpe alguna helada, pero no llegó, rasca si, pero frio lo que se dice frio del copón, no demasiado, únicamente nos molestó el viento que hacía ya mucho tiempo que no nos martirizaba en ruta y las dos últimas semanas nos obligó a reponer fuerzas en “el forat” para tener un ratito de tranquilidad mientras nos avituallábamos al son de la tertulia.

 Diciembre
 Las únicas cadenas que te dan libertad son las de tu bici.

Pues en lo concerniente al último mes del año, el que escribe este resumen poco puede contar, ya que un grave problema de salud en el entorno familiar me impidió rodar como de costumbre.  El superviviente de Roda i Pedal cicló como un cadete sábado tras sábado y me envió las fotos de las rutas para darme ánimo, cuestión que palió al menos durante un rato, la preocupación que en esos momentos tan complicados sentía, y que espero que con el tiempo, vaya disipándose poco a poco pasada con éxito, la primera tanda del problema.


Espero que el año entrante nos traiga sobre todo, “SALUD” a todos los miembros de la familia, puesto que es el bien más preciado que tenemos, aunque a veces lo solemos olvidar con demasiada frecuencia, de esta forma podremos seguir con nuestra “bendita rutina” y rodar cada sábado como de costumbre por esas bienaventuradas montañas que observan impertérritas año tras año nuestro pedaleo por sus innumerables sendas. 



¡¡ Feliz 2020 !!

Roda i Pedal ©